(Lima) Perú vivió hoy una jornada de fiestas y conmemoraciones, dedicadas a los ancestros incas, a reminiscencias religiosas con creencias selváticas y al campesinado y su vínculo con la tierra.
La mayor de las fiestas fue la del Inti Raymi (Fiesta del Sol), que evoca la grandeza del Imperio de los Incas, consistente en ceremonias de homenaje al Sol, la mayor divinidad precolombina de estas tierras, junto con la Pachamama (Madre Tierra).
Durante toda la jornada numerosas comparsas, en la ciudad surandina de Cusco o Qosqo (Ombligo o centro del mundo) y escenificaciones históricas cuyo protagonista es el Inca, papel que representa quien se presume es descendiente de aquellos soberanos.
La principal ceremonia se realiza en las murallas de enormes bloques de piedra construidas por los incas y unidas sin argamasa, que flanquean una explanada enorme donde se presentan cientos de danzantes y actores.
La fiesta data del siglo XV, cuando el Inca Pachacútec la instauró como homenaje al dios Inti (Sol) en cada inicio de un nuevo ciclo agrícola, en una fecha que coincide con el solsticio de invierno.
Los conquistadores españoles proscribieron la celebración para erradicar la cultura nativa, que palpita hoy invicta, y hubo que esperar hasta 1944 para que la fiesta, que durante 400 años se celebró a escondidas, sea rescatada y vuelva a llenar a Cusco de color y orgullo.
Más al norte y al este, cada 24 de junio se vive también la mayor festividad de los territorios amazónicos, la de San Juan, en la que se baila y se disfruta la gastronomía selvática, con un plato emblemático que evoca a San Juan Bautista convirtiendo la fecha en un evento sacro-pagano.
Se trata del Juane, una especie de tamal de gran tamaño y redondo, lleno de arroz condimentado y gallina y empacado con hojas de plátano atadas en la parte superior, con las hojas sobrantes como un ramo, ideada así para evocar la cabeza decapitada del santo cristiano al que la cortesana Salomé pidió traerle la cabeza de San Juan Bautista en una bandeja, según las creencias católicas.
Menos antiguo, pero anclado en en la importancia que los andinos dan a la Pachamama, el Día del Campesino se celebra en el aniversario de la reforma agraria decretada por el gobierno nacionalista de Juan Velasco Alvarado, en 1969.
Hoy lo celebraron los campesinos con ofrendas a la Madre Tierra y con las mentes en sus reivindicaciones de mayor apoyo para los labriegos que heredaron la gran capacidad de sus antepasados que durante milenios desarrollaron una rica diversidad agrícola.
El Maipo/PL




