Mientras Santiago concentra gran parte de la inversión pública, los servicios y la infraestructura estratégica de la Región Metropolitana, miles de habitantes de las provincias rurales continúan enfrentando problemas que parecen haberse vuelto permanentes: largos tiempos de traslado, déficit de conectividad, dificultades para acceder a la salud y una creciente sensación de postergación frente al desarrollo del centro del Gran Santiago.
Para el consejero regional por la provincia de Talagante, Jaime González Kazazian, esta realidad no es producto del azar, sino de una mirada excesivamente centralizada que históricamente ha relegado a territorios como Talagante, Melipilla y el Maipo a un segundo plano dentro de las prioridades regionales. “Las provincias rurales siguen siendo las grandes olvidadas de la Región Metropolitana”, sostiene durante su conversación con elmaipo.cl, donde analiza los desafíos que enfrenta la zona y las tareas pendientes para construir un desarrollo más equilibrado.
Abogado de profesión y especializado en gestión pública y salud, González aborda el rol que cumplen los consejeros regionales en la fiscalización del Gobierno Regional y en la definición de proyectos que impactan directamente en la calidad de vida de las comunidades. Sin embargo, advierte que muchas veces las decisiones continúan tomándose desde una lógica centrada en Santiago, sin considerar las necesidades específicas de las comunas rurales.
Durante la entrevista, el consejero se refiere a temas que preocupan diariamente a los vecinos de la provincia, como la crisis hídrica, la necesidad de fortalecer la infraestructura sanitaria, la falta de centros de educación superior, los problemas de transporte y la escasez de oportunidades laborales dentro del propio territorio. A su juicio, miles de personas siguen dependiendo de la capital para estudiar, trabajar o realizar trámites básicos, una situación que afecta tanto la calidad de vida como el desarrollo económico local.
Uno de los puntos que más enfatiza es la necesidad de dejar atrás el concepto de comunas dormitorio y comenzar a construir un modelo de crecimiento que aproveche las fortalezas productivas y rurales de la provincia. “No podemos seguir siendo solamente comunas dormitorio”, afirma, insistiendo en que el desarrollo de la Región Metropolitana debe incluir una mirada que reconozca el aporte económico, agrícola y social que realizan los territorios ubicados fuera del Gran Santiago.
Asimismo, González analiza el estado de proyectos largamente esperados por la comunidad, como la construcción de nueva infraestructura de salud, las mejoras en conectividad y la necesidad de impulsar inversiones que permitan generar empleo y servicios dentro de la propia provincia. A su juicio, el desafío no pasa únicamente por obtener más recursos, sino también por planificar el crecimiento con una visión de largo plazo que permita responder a las demandas de las futuras generaciones.
El consejero también reflexiona sobre la importancia de fortalecer la identidad rural del territorio y aprovechar su potencial agrícola, turístico y productivo como una herramienta para impulsar el desarrollo. En ese sentido, plantea que las provincias no deben ser vistas únicamente como una extensión de Santiago, sino como espacios con identidad, características propias y con capacidad para transformarse en polos de crecimiento dentro de la región.
Al cierre, González deja un mensaje claro respecto del futuro de la provincia. “Tenemos todo para crecer, pero necesitamos que las decisiones también se tomen pensando en las provincias”, concluye, sintetizando una de las principales ideas que atraviesa toda la conversación: que el desarrollo regional solo será verdaderamente equilibrado cuando las comunas rurales dejen de ser observadas desde la periferia y comiencen a ocupar un lugar central en la planificación del futuro de la Región Metropolitana.
El Maipo




