Lunes, Junio 8, 2026

Argentina despide al ‘Indio’ Solari, el mito popular del rock que convirtió sus recitales en peregrinaciones

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Por Juan Lehmann

Cientos de miles de personas se movilizaron para despedir a Carlos Alberto ‘Indio’ Solari, uno de los artistas más populares de la historia argentina.

Banderas, remeras negras, parlantes con canciones de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota vistieron una jornada signada por la emoción para conmemorar a uno de los referentes populares más importantes de la cultura local.

La despedida pública del Indio, fallecido el 5 de junio a los 77 años por un accidente cerebrovascular hemorrágico, reunió este 7 de junio a cientos de miles de personas y podría extenderse durante varios días.
Solari, que padecía Parkinson desde hacía una década y se había alejado de los escenarios, fue el líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, una de las bandas más influyentes de la historia del rock argentino.

Su muerte provocó una movilización popular de una escala pocas veces vista para un artista en el país sudamericano.

“Vine acá porque, para mí, el Indio es todo. Lo sigo desde los 15 años y crecí con su música”, dijo a Sputnik Silvia, de 47 años, que viajó desde Mar del Plata, una ciudad costera ubicada a unos 400 kilómetros de Buenos Aires. “Sus canciones fueron la banda sonora de toda mi vida, y eso hoy lo comparto con mis hijos”, agregó.

La movilización repetía, sin escenario ni guitarras, algo del ritual que acompañó durante décadas a Solari y a los Redondos, tal como llamaban los seguidores al emblemático grupo de rock. Sus seguidores llamaron “misas ricoteras” a los recitales que movilizaban multitudes desde distintos puntos del país y que funcionaban como espacios de pertenencia colectiva, más allá de la música.

“Estoy acá por mi familia y mis amigos, porque el Indio nos dio su música para siempre y hoy necesitábamos salir a acompañarnos”, dijo a este medio Victoria, de 31 años, que llegó con otros cuatro jóvenes. “Cuando me enteré de su muerte, me quedé en shock. Hoy, la sensación es de vacío porque perdimos a un referente”, afirmó.

La magnitud de la despedida llevó a muchos asistentes a compararla con otros funerales populares de la historia argentina, en particular con el de Diego Maradona en 2020. “Esta es la primera vez en mi vida que veo algo así, solo comparable con la muerte de Maradona, pero acá hay una fila interminable y la gente no para de llegar”, señaló Victoria.

Nacido en 1949 en la provincia de Entre Ríos (este), y criado en La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires, Solari formó Los Redondos junto al guitarrista Eduardo Skay Beilinson en la década de 1970, durante la última dictadura argentina (1976-1983). La banda creció por fuera de los circuitos tradicionales, produjo sus propios discos, mantuvo distancia con la prensa y evitó los grandes festivales.

Esa independencia alimentó una relación singular con el público. A diferencia de otros referentes del rock argentino, Solari construyó un mito menos asociado a la industria musical y más vinculado a una comunidad de seguidores que lo acompañó durante varias generaciones.

“Yo nunca lo pude ver en vivo, pero desde muy chico en mi casa sonaron siempre Los Redondos”, contó a Sputnik Martín, de 21 años, que llegó con amigos. “Es la banda que más gente movió en la historia del país y va a seguir moviendo, porque es el movimiento popular más grande [en la nación]”, sostuvo.

Las letras de Solari, muchas veces crípticas y abiertas a interpretaciones, fueron leídas por sus seguidores como una forma de narrar distintas etapas de la historia argentina: la dictadura, la recuperación democrática, las reformas neoliberales de los años noventa, la exclusión social y la búsqueda de pertenencia.

Después de la separación de Los Redondos en 2001, Solari continuó su carrera con Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado. Su último concierto presencial, realizado en 2017 en la ciudad bonaerense de Olavarría, reunió a unas 300.000 personas, una de las mayores convocatorias registradas para un espectáculo musical en Argentina.

En Avellaneda, una localidad de tradición obrera e industrial ubicada en el conurbano sur bonaerense, la despedida volvió a mostrar esa dimensión popular. Muchos seguidores viajaron desde provincias lejanas, pasaron la noche en las inmediaciones y dejaron flores, banderas y remeras frente al féretro. La familia pidió que la ceremonia continuara hasta que nadie se quedara sin decir adiós.

“El Indio es un poeta, pero también es un ícono de la argentinidad y de nuestra cultura”, relató ante Sputnik Marcelo, de 48 años, que llegó con sus dos hijos. A su alrededor, la fila seguía avanzando entre canciones, aplausos y silencios. Afuera del polideportivo, la peregrinación mantuvo el espíritu de una última gran “misa ricotera”, esta vez con tono de despedida.

El Maipo/Sputnik

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