Productores, inversionistas y autoridades se reunieron en Viedma para trazar la hoja de ruta de un cultivo con potencial exportador. Buscan multiplicar por siete la superficie actual en la próxima década.
(Viedma) El Valle Inferior del río Negro se consolida a paso firme como la capital nacional del avellano europeo. En una reciente jornada técnica y comercial que reunió a más de 60 productores, tecnólogos y autoridades en Viedma, se formalizó el desembarco de capitales y tecnología chilena que prometen transformar radicalmente la matriz productiva de la región y generar un negocio millonario a largo plazo.
El evento dejó en claro que la Patagonia argentina cuenta con condiciones únicas para abastecer la creciente demanda global de este fruto seco, especialmente para el mercado del hemisferio sur en contra-estación, informó el medio argentino rionegro.com
El gigante chileno que apuesta por el suelo rionegrino
El gran protagonista del encuentro fue el Grupo Avexa, un holding chileno líder en biotecnología frutal y desarrollo del avellano europeo (integrado por AgroReyes y VitroGroup). La firma confirmó el cierre de proyectos para desarrollar 130 hectáreas iniciales divididas en dos campos de la zona, con la meta de iniciar plantaciones modernas e intensivas a partir de 2027.
«Argentina puede ser un productor importante de avellanas. Queremos trasladar toda la biotecnología y la tecnología que hoy usamos en Chile hacia Argentina», aseguró Andrés Reyes, gerente general del grupo.
Los nuevos modelos que implementará la empresa del país vecino marcan un salto de calidad e intensidad:
- Densidad: Entre 800 y 1.000 plantas por hectárea.
- Tecnología: Sistemas de riego tecnificado y manejo intensivo.
- Genética: Introducción de variedades de alta demanda internacional como Tonda di Giffoni y Tonda Francescana.
Para dimensionar el potencial, Reyes comparó la situación local con la de su país: «Chile hoy tiene 65.000 hectáreas implantadas y crece a un ritmo de 3.000 a 4.000 anuales, un camino que les tomó 20 años de hacer las cosas muy bien».
El desafío de quebrar el techo de producción
Actualmente, la región del Instituto de Desarrollo del Valle Inferior (Idevi) concentra cerca del 90% de la producción nacional de avellanas, con algo más de 700 hectáreas cubiertas. Sin embargo, los expertos aseguran que el techo está muy lejos.
Andrés Mitchell, referente de la firma Corylus, destacó que el Idevi cuenta con 25.000 hectáreas irrigadas y que la frontera agrícola se puede expandir río arriba. «No es tan fácil encontrar otra cuenca en el mundo que tenga la cantidad de agua y tierras disponibles que tiene el río Negro», apuntó.
Para Mitchell, el objetivo estratégico está claro: «Si conseguimos avanzar a tener dentro de la próxima década unas 5.000 hectáreas adicionales, va a ser un éxito total». La llegada de las empresas chilenas facilitará este proceso, ya que no solo traen inversión, sino que proveerán maquinaria especializada, genética vegetal inédita en el país y servicios técnicos que abaratarán los costos de entrada para los productores locales.
Clima y agua: las ventajas competitivas de Viedma
¿Por qué el Valle Inferior es la tierra prometida para el avellano? Los técnicos coincidieron en dos factores clave:
- Clima óptimo: El cultivo necesita inviernos rigurosos (un mínimo de 200 horas de frío por debajo de los 7°C) para el correcto letargo y brotación, seguidos de primaveras y veranos templados a cálidos que garanticen la calidad del fruto.
- Recurso hídrico garantizado: El sistema de riego administrado por el Idevi asegura agua constante y de baja salinidad, algo vital para una planta sumamente sensible al estrés hídrico.
Con la sinergia entre el conocimiento biotecnológico chileno, las ventajas naturales de Río Negro y el interés de los inversores, la Patagonia se prepara para dar un salto de escala que promete colocar a la Argentina en el mapa grande de la fruticultura mundial.




