POr Javier Benítez
La portavoz de la Cancillería de Rusia, María Zajárova, denunció esta semana que el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial están actuando en contra de sus propias normas al inyectar dinero al régimen ucraniano, del cual destinan una gran parte directamente a sus crímenes terroristas.
Todo está muy claro
Zajárova destacó que desde 2022 Ucrania ha recibido un total de 23.700 millones de dólares en financiación solo del FMI, lo que a su entender representa el 877 % de la cuota del país. Añadió que, a la vez, el régimen de Volodímir Zelenski ha obtenido más de 70.000 millones de dólares a través del Banco Mundial, al puntualizar que en 2025 se registró el mayor volumen anual de ayuda exterior recibida por Ucrania en la historia del monitoreo oficial de la asistencia para el desarrollo.
“Una parte significativa de estos fondos se destina directamente a las necesidades militares y los crímenes terroristas de la junta militar de Kiev. Todo esto se disfraza de ayuda económica”, denunció durante su intervención en el I Foro Internacional de Seguridad en Moscú.
“Lo que dice Zajárova es totalmente cierto”, apunta el analista político internacional Christian Nader.
“Lo que menciona Zajárova también tiene mucho que ver —aunque no lo dice explícitamente— con que más de la mitad del dinero que han ingresado al Gobierno ucraniano —primero con [el expresidente] Petró Poroshenko y posteriormente con Volodímir Zelenski— los organismos internacionales como el Banco Mundial y el FMI, es que la mayoría ‘se pierde’, queda en los bolsillos de los oligarcas ucranianos, entre ellos los cercanos a Zelenski. El resto se utiliza en armamento para atacar a la población”, señala.




