El exdirigente estudiantil y referente del movimiento opositor a la dictadura, Gonzalo Rovira, recuerda con crudeza los años en que ser joven en Chile significaba asumir riesgos extremos. Ex vicepresidente de la FECH y vocero del Movimiento Democrático Popular (MDP), Rovira vivió de cerca la represión, el exilio y la persecución política, en un contexto donde —según relata— la militancia implicaba incluso poner en juego la vida personal y familiar, en medio de una constante tensión marcada por la violencia política y la incertidumbre.
En conversación con elmaipo.cl desde la Universidad Academia de Humanismo Cristiano, el académico y filósofo reflexiona sobre su experiencia durante los años 80, el rol de las alianzas políticas para enfrentar la dictadura y los desafíos actuales de la izquierda chilena. “Era muy brutal. Perdíamos amigos, nos mataban amigos, nos exiliaban amigos. Era muy difícil construir algo personal en medio de ese escenario”, recuerda, aludiendo a un periodo donde la acción política se desarrollaba bajo permanente amenaza.
Rovira señala que el Movimiento Democrático Popular representó una estrategia de unidad de las fuerzas de izquierda para terminar con el régimen militar, priorizando la movilización social y la construcción de mayorías. A su juicio, ese proyecto buscaba transformaciones profundas orientadas a garantizar que las decisiones públicas respondieran a las mayorías y no a los intereses privados, siempre dentro de un marco democrático. En ese sentido, subraya que la articulación política y social fue clave para levantar una alternativa frente a la dictadura.
Izquierda actual y desafíos políticos
Al analizar el escenario contemporáneo, el exdirigente plantea que hoy persisten tensiones similares dentro del mundo progresista, con distintas miradas sobre la profundidad de las transformaciones sociales y la relación con los intereses económicos. En ese contexto, sostiene que el principal desafío es construir alianzas amplias que permitan avanzar hacia una sociedad más justa, con mayor igualdad y con políticas públicas orientadas a las mayorías.
Asimismo, evalúa el ciclo político reciente y advierte que uno de los déficits del gobierno del presidente Gabriel Boric fue la falta de madurez política para anticipar escenarios adversos y articular mayorías más amplias. Pese a ello, destaca que con el tiempo su administración será valorada por los avances impulsados en materia social y por el intento de instalar reformas estructurales en un escenario político complejo.
Finalmente, Rovira dirige un mensaje a las nuevas generaciones, llamando a una juventud “libre, generosa y abierta al conocimiento”, y a privilegiar caminos de integración y paz en un mundo marcado por tensiones internacionales. A su juicio, el rol de los jóvenes será clave para impulsar transformaciones sociales con mayor justicia e igualdad, retomando el compromiso democrático y la participación activa en la vida pública.
El Maipo




