Los ajustes anunciados hasta hoy en el sistema chileno de control de precios de los combustibles, más las consecuencias por la guerra en el Oriente Medio, impactarán negativamente en la calidad de vida de la población.
Así lo señalaron varios analistas, tras el anuncio del gobierno de revisar, o incluso eliminar, el Mecanismo Estabilizador del Precio de los Combustibles (Mepco), utilizado para amortiguar las variaciones internacionales del costo del petróleo.
La propuesta debe ingresar al Congreso Nacional en los primeros días de la semana próxima y de inmediato iniciarán los debates sobre su futuro y las consecuencias que tendría su desaparición para las familias de capacidad media o baja.
Si bien algunos expertos, como el economista Víctor Salas, de la Universidad de Santiago de Chile, apuntaron a evidentes limitaciones estructurales en el Mepco, lo cierto es que amortigua las fluctuaciones internacionales por medio de subsidios y una distribución temporal de impuestos.
De hecho, una de las razones del gobierno de José Antonio Kast para tratar de eliminarlo es el costo que significa su funcionamiento en la caja fiscal del país.
En este sentido, la senadora del Partido Socialista Daniella Cicardini advirtió que ajustar el Mepco en el actual contexto internacional equivaldría a “declararle la guerra a la economía familiar”.
La legisladora cuestionó que se utilice la crisis fiscal como argumento para traspasar costos a los sectores más vulnerables.
El momento, por otra parte, es totalmente inadecuado porque la guerra desatada por Estados Unidos e Israel contra Irán y otros países del Oriente Medio provocó un encarecimiento acelerado del precio del barril de petróleo, que ya escaló a 120 dólares por unidad.
Para el diputado Daniel Manouchehri, hacer una política pública que implica subir el precio de las gasolinas en 300 o 400 pesos (33 o 44 centavos de dólar) por litro, tendría un fuerte impacto en el bolsillo de las personas.
El Maipo/PL




