- Las mujeres representan el 90 % del trabajo en las etapas previas y posteriores a la captura de pescado.
- Casi la mitad de la mano de obra en pesca y acuicultura está compuesta por mujeres.
- Pese a su papel clave en el sector pesquero, su trabajo sigue siendo menos remunerado e históricamente invisibilizado.
Contrario a lo que suele creerse, las mujeres son el alma de la pesca en Latinoamérica. No solo pescan: preparan redes, ensartan carnadas, conservan el hielo y, cuando las embarcaciones regresan a puerto, limpian, ahúman, salan y filetean el pescado.
Aunque la pesca suele verse como un oficio masculino, datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) muestran que las mujeres representan el 90 % de los puestos de trabajo en las fases previas y posteriores a la captura, y que casi la mitad de la mano de obra en la pesca y la acuicultura está compuesta por ellas. Aun así, su trabajo ha sido históricamente invisibilizado y, con frecuencia, peor remunerado. Pese a ello, muchas mujeres que dedican su vida al sector pesquero han alzado la voz para defender su oficio y proteger los ecosistemas de los que depende su trabajo.
Este reportaje fotográfico reúne las historias de mujeres pescadoras en siete países de la región que desafían las convenciones y mantienen viva la relación entre sus comunidades y el mar.

En Chile, el trabajo que realizan las mujeres, como preparar las redes y los anzuelos, filetear y ahumar el pescado o desconchar los mariscos, ha sido invisibilizado. Sin embargo, tras 20 años de organización, la Red Nacional de Mujeres de la Pesca Artesanal logró una ley que las reconoce por primera vez.

Caleta de Tubul, Región del Biobío – Foto Francisco Velásquez
Extraer piangüas de las raíces de los manglares es uno de los trabajos más agotadores y exigentes que existen. Sin embargo, es una actividad ancestral de las comunidades afrocolombianas del Pacífico, que les da alimento y representa el sustento de miles de familias. En 2025 más de 30 congresistas presentaron un proyecto de ley para mejorar las condiciones de vida de las más de 11 mil mujeres que se dedican a este oficio en el país, víctimas de múltiples discriminaciones.

Además de empanadas, la piangüa sirve para preparar arroces, ceviches y encocados, entre otros platos. Foto Laila Abu Shihab Vergara
En 2019, el Golfo de Fonseca, al sur de Honduras, vivió una tragedia: miles de moluscos aparecieron muertos en sus orillas y nadie explicó por qué. Las mujeres marisqueras del Pacífico hondureño decidieron hacerse cargo. Ellas protegen las almejas, churrias y curiles, garantizando una recolección de moluscos responsable con el ecosistema marino.

Soledad Martínez durante una jornada de pesca en Playa El Burro, en la isla de Amapala. Foto: cortesía Fernando Destephen – Contra Corriente
En Guatemala hace 20 años, una familia en Sipacate podía pescar hasta 110 docenas de cangrejos nazarenos en un solo día. Hoy, apenas logran cinco. Las mujeres cangrejeras lideran los esfuerzos para conservar a esta especie y exigen una veda de un año.

El manglar es el ecosistema donde habita el Cangrejo nazareno y donde Gima Ruiz los recolecta. Foto: Emmanuel Andrés
En Yucatán, sólo el 1.16 % de pescadores registrados oficialmente son mujeres. Sin embargo, ellas son quienes lideran las labores de conservación marina en comunidades como Celestún, San Felipe y Río Lagartos. Las mujeres bucean, usan drones y vigilan la pesca ilegal.

Las mujeres que protegen las zonas de conservación marina de Yucatán se han capacitado en el uso de drones para facilitar la vigilancia en altamar. Foto: cortesía Natalia Gutiérrez
En las costas de Ecuador, las mujeres trans encontraron en la pesca más que un oficio. Encontraron un refugio, una herencia y una forma de resistir. Viajamos a Puerto Engabao para documentar la historia de Taylor Panchana, la última enchaquirado que mantiene viva esta tradición ancestral.
Taylor Panchana frente al mar de la playa de Engabao. Foto: Irina Dambrauskas
En la reserva de Paracas, las mujeres son las jefas del negocio de la recolección de algas. Organizadas en al menos seis asociaciones de pescadores, son ellas las que lideran la actividad que les permite mejorar su calidad de vida.

La anchoveta es el alimento de aves guaneras cuyos excrementos sirven para fertilizar las praderas submarinas donde se encuentran las algas.
Foto: Sebastián Castañeda- Imagen principal: muchas mujeres que dedican su vida al sector pesquero han alzado la voz para defender su oficio y proteger los ecosistemas de los que depende su trabajo. Foto: Sebastián Castañeda




