La edición 2026 del Festival de Viña del Mar bajó el telón con una jornada marcada por el predominio del género urbano, una Quinta Vergara repleta y un público que respondió con fuerza a cada presentación.
El encargado de abrir la noche fue el argentino Paulo Londra, quien regresó al escenario viñamarino con un show cargado de éxitos y una puesta en escena dinámica. Uno de los momentos más celebrados fue la aparición de Ana Tijoux, cuya participación elevó aún más la energía del recinto y generó una de las ovaciones más intensas de la jornada.
El bloque de comedia estuvo a cargo de Pastor Rocha, quien apostó por una rutina centrada en la contingencia nacional, la vida cotidiana y las contradicciones de la sociedad chilena. Con un estilo directo y cargado de ironía, abordó temas como la política, las redes sociales y las diferencias generacionales, logrando varias carcajadas y momentos de complicidad con el público.
Aunque enfrentó los tradicionales momentos de tensión propios del “Monstruo”, el comediante supo manejar los tiempos y cerrar su presentación con una sólida recepción, consolidando su paso por la Quinta en la noche final del certamen.
La música retomó el protagonismo con Pablo Chill-E, quien desplegó un repertorio enfocado en sus temas más conocidos, conectando especialmente con el público joven. Luego fue el turno del argentino Milo J, que cerró la noche con un show intenso y coreado de principio a fin, consolidando el sello urbano que marcó el cierre de esta edición.
Competencias y premios
Además de los números musicales, la jornada finalizó con la entrega de los galardones de las competencias internacional y folclórica. En la categoría internacional, el español Antoñito Molina se llevó la Gaviota de Plata con su tema “Me prometo”, destacando entre representantes de distintos países.
En la competencia folclórica, el grupo chileno A Los 4 Vientos obtuvo el máximo reconocimiento con su canción “Valoración”. Además, la española María Peláe fue distinguida como mejor intérprete, cerrando así la premiación del certamen.
Con una parrilla dominada por sonidos urbanos y una fuerte presencia internacional, Viña 2026 concluyó reafirmando su capacidad de adaptación a las nuevas tendencias musicales, sin dejar de lado las competencias que forman parte de su esencia histórica.
El Maipo




