Por Imanol R.H.
Día Internacional del Oso Polar 2026: alerta sobre su riesgo de extinción en un momento crítico para el Ártico. Cada 27 de febrero el mundo vuelve la mirada hacia el depredador más emblemático del hielo, pero la amenaza ya no es simbólica: es medible, acelerada y cada vez más visible.
El deshielo, provocado por el cambio climático antropogénico, está reduciendo el hábitat esencial del oso polar a una velocidad alarmante. Sin plataformas de hielo estables, su capacidad para cazar, reproducirse y sobrevivir se debilita año tras año.
El Día Internacional del Oso Polar se celebra cada año el 27 de febrero para visibilizar las crecientes amenazas que enfrenta el depredador más emblemático del Ártico. Este día llama la atención mundial sobre la urgente necesidad de conservar al oso polar (ursus maritimus).
Los osos polares dependen del hielo marino para cazar, reproducirse y viajar largas distancias. A medida que el cambio climático acelera el calentamiento del Ártico, dicho hielo se reduce a un ritmo alarmante.
Día Internacional del Oso Polar 2026: alerta sobre su riesgo de extinción por el deshielo ártico
El calentamiento del Ártico, cuatro veces más rápido que el promedio global, amenaza la supervivencia del mayor depredador polar.
El Día Internacional del Oso Polar se centra en la relación entre el derretimiento del hielo marino y la supervivencia del oso polar. Los científicos advierten que las continuas emisiones de gases de efecto invernadero podrían reducir drásticamente las poblaciones de osos polares este siglo.
El cambio climático sigue siendo la principal amenaza para los osos polares. El Ártico se está calentando casi cuatro veces más rápido que el promedio mundial, lo que intensifica la pérdida de hielo marino.
Sin hielo marino estable, los osos polares tienen dificultades para cazar focas, su principal fuente de alimento. Las temporadas más largas sin hielo los obligan a desplazarse a tierra firme, donde el alimento escasea.
El Día Internacional del Oso Polar insta a los gobiernos a adoptar políticas climáticas más sólidas. Reducir las emisiones de carbono se considera esencial para la conservación a largo plazo del oso polar.
Se estima que hay entre 22 000 y 31 000 osos polares en todo el mundo. Se dividen en 19 subpoblaciones en Canadá, Alaska, Groenlandia, Rusia y Noruega.
Petróleo, transporte y conflictos humanos agravan la amenaza
La actividad industrial en el Ártico también presenta riesgos. La exploración de petróleo y gas, el transporte marítimo y el desarrollo de infraestructuras aumentan la probabilidad de contaminación y la alteración del hábitat.
Los derrames de petróleo en aguas heladas serían particularmente devastadores. Las labores de limpieza en condiciones árticas extremas siguen siendo muy complejas e inciertas.
Los conflictos entre humanos y osos polares están aumentando en algunas regiones. A medida que los osos pasan más tiempo en tierra, los encuentros con las comunidades se vuelven más frecuentes.
Los grupos conservacionistas aprovechan el Día Internacional del Oso Polar para promover estrategias de coexistencia. Estas incluyen la gestión segura de residuos y programas de educación comunitaria.
La investigación desempeña un papel fundamental para comprender a los osos polares y sus hábitos. El seguimiento satelital y los estudios genéticos ayudan a los científicos a monitorear los movimientos y las tendencias de salud.
Los datos recopilados durante décadas muestran un deterioro de la condición corporal en algunas zonas. Los osos más delgados suelen tener menor éxito reproductivo, lo que afecta a la estabilidad de la población.
Proteger su hábitat es cuidar el equilibrio climático
El Día Internacional del Oso Polar también destaca la importancia de proteger el hábitat crítico de estos enormes mamíferos. Las áreas de conservación marina pueden ayudar a proteger las zonas de guarida y alimentación.
La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) clasifica a los osos polares como vulnerables. Varias subpoblaciones ya están experimentando descensos mensurables y resulta sumamente preocupante su estado en ciertos puntos ‘conflictivos’ del mundo.
La cooperación internacional es fundamental para la protección de los osos polares. Los acuerdos entre las naciones árticas buscan gestionar las poblaciones compartidas de forma responsable.
Conocer es vital para cuidar y preservar
Las iniciativas educativas conectan la acción climática con la protección de la vida silvestre. Gracias a ello, los más jóvenes participan cada vez más en las campañas de conservación del oso polar.
Las comunidades indígenas del Ártico aportan datos muy valiosos. El conocimiento ecológico tradicional complementa la investigación científica en la planificación de la conservación de los osos polares.
El futuro de los osos polares depende en gran medida de la acción climática global. Limitar el aumento de la temperatura global es fundamental para preservar el hielo marino del Ártico. Y también reducir las actividades humanas en su entorno inmediato.
El Día Internacional del Oso Polar sirve como recordatorio de que la conservación del oso polar es inseparable de las soluciones climáticas. Proteger a esta especie significa abordar la crisis climática desde su origen.
El Maipo/Ecoticias




