La tercera jornada del Festival de Viña del Mar 2026 confirmó el sello diverso que ha caracterizado esta edición. En un mismo escenario convivieron clásicos del pop latino, humor con mirada social y el desembarco de un fenómeno musical global que convocó a las nuevas generaciones.
Jesse & Joy reencuentran al público con sus baladas
El regreso del dúo mexicano Jesse & Joy fue el punto de partida de la noche. Con un repertorio que repasó sus canciones más conocidas, el binomio logró que la Quinta Vergara coreara de principio a fin sus baladas y temas radiales.
La conexión con el público —el tradicional “Monstruo”— se tradujo en la entrega de las Gaviotas de Plata y de Oro, galardones que ratificaron el cariño de los asistentes y coronaron una presentación marcada por la nostalgia y la emotividad.
Humor con acento migrante
Tras el bloque musical, el comediante Esteban Düch asumió el desafío de enfrentar al exigente público viñamarino. Su rutina, centrada en vivencias personales como migrante y en situaciones cotidianas de la vida en Chile, apostó por la observación social y la identificación con experiencias comunes.
Con un estilo cercano, logró sostener la atención del anfiteatro y sumar risas en una plaza históricamente compleja para el humor.
NMIXX y el debut del k-pop en Viña
El cierre estuvo a cargo de NMIXX, agrupación surcoreana que protagonizó un momento inédito: la primera presentación de un número de k-pop en la historia del certamen.
Con coreografías sincronizadas, una puesta en escena de alto ritmo y una fanaticada que respondió con entusiasmo, el grupo evidenció la expansión global del género y la apertura del festival a nuevas corrientes musicales.
Así, la tercera noche del Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar dejó en evidencia un cruce generacional: desde el pop latino que marcó los años 2000 hasta el impacto del k-pop en el público joven. Una combinación que reafirma a la Quinta Vergara como vitrina continental y termómetro de las tendencias musicales actuales.
El Maipo




