El crecimiento de 2,5% en el año 2025, la baja inflación, una cartera inversionista cercana a los 60 mil millones y el récord de exportaciones de 107 mil millones de dólares le entregarán a Kast una economía con fuerte viento de cola para su administración (…) tiene suerte. Recibirá una economía saneada, a lo que se agrega la disminución de la pobreza en 3,2 puntos porcentuales, gracias al aumento de la Pensión Garantizada Universal (PGU) y del salario mínimo, durante el gobierno Boric
El reciente relato de la derecha y medios empresariales de comunicación han mostrado una inédita agresividad al término del gobierno del presidente Boric. Han apuntado a la economía, con calificativos de “bancarrota” y “emergencia fiscal”.
La escandalera comunicacional sólo pasa desapercibida a los ingenuos. Es que la narrativa de una catastrófica situación fiscal sólo tiene el propósito de manipular a la sociedad chilena para que acepte los dolores que anuncian Kast y su ministro de Hacienda Quiroz: reducir el gasto fiscal en 6.000 millones de dólares.
Porque la economía no se cae a pedazos y la situación fiscal es perfectamente manejable. Y si Kast-Quiroz recortan gastos en salud, educación, PGU, ministerio de la Mujer o ministerio de Medioambiente, tendrán que asumir su propia responsabilidad ante el país.
Boric recibió desequilibrios macroeconómicos agudos: inflación de 7,2%, déficit fiscal efectivo de 7,6% del PIB, déficit estructural de 10,8% del PIB, una deuda pública de 36,4% del PIB (cuando era apenas 28,3% en el gobierno Bachelet) y un crecimiento moderado de 2,6%.
Sin embargo, al final de gobierno Boric las cifras son bastante positivas:
- La economía creció el 2025 en 2,5%, con proyecciones optimistas para 2026. El crecimiento promedio del PIB de 1,9% durante los cuatro años de gobierno Boric, superior el crecimiento económico de Bachelet II (1,7%), aunque menor al de Piñera II (2,6%); pero lo que dará impulso al próximo gobierno es el 2,5% en 2025.
- La tasa de inflación interanual, a enero 2026, alcanzó 2,8%, ubicándose dentro del objetivo meta del Banco Central. Ello fue el resultado de una radical política fiscal contractiva del ministro de Hacienda, Mario Marcel, junto a las elevadas tasas de interés impuestas por el Banco Central, consecuencia de la alta inflación y déficit heredados.
- La deuda pública alcanza a 43% del PIB, lejos de ser una preocupación ya que es sólo un tercio del promedio de los países de la OCDE; y, menor al aumento de la deuda del gobierno de Piñera II, cuando alcanzó el 36,4%, cifra que había crecido ocho puntos desde fines de Bachelet II (28,3%).
- El déficit fiscal efectivo es de 2,8% a fines de 2025, cifra no tan preocupante, si se compara con los déficits sustancialmente mayores en EE.UU. y en otros países, tanto europeos como latinoamericanos.
Ahora, respecto de la escandalera política y comunicacional por el déficit fiscal estructural del 3,5% del PIB, que deja Boric, éste es menor a la tercera parte del mismo déficit recibido del gobierno Piñera: un 10,8% del PIB a fines del año 2021.
Cabe recordar que el déficit estructural es una estimación de ingresos y gastos cuyo propósito es ajustar el déficit efectivo por los impactos del ciclo económico y eliminar así los efectos de fluctuaciones económicas coyunturales, por ejemplo en el precio de las exportaciones y en el propio PIB.
Pero, como la objetividad está en deuda, revisemos analíticamente las cifras.
El COVID de los años 2020 y 2021 obligó al país a un duro confinamiento, cierre de negocios y desempleo. El gobierno de Piñera debió implementar ayudas financieras para mitigar la crisis. Paralelamente, el Congreso aprobó retiros sustantivos de los ahorros en las AFP, para que la ciudadanía pudiese enfrentar la pandemia. La demanda se expandió considerablemente, lo que culminó en una elevada tasa de inflación en 2021.
El arrastre inflacionario de 2021 y luego la guerra ruso-ucraniana, que coincidió con el gobierno Boric -y afectó las cadenas logísticas de suministros-, elevó aún más los precios, los que alcanzaron aumentos de un 14% a fines del año 2022, el primer año de la nueva administración.
Así, se impusieron las restricciones fiscales, que culminaron en un superávit a fines del año 2022 para luego volver a los déficits promedios de los años anteriores.
Mario Marcel ha sido categórico en destacar la responsabilidad fiscal del gobierno Boric: “Mi gestión comenzó en 2022 con el mayor ajuste fiscal en el mundo ese año y el primer superávit efectivo y estructural en Chile en 15 años”. Luego agregó: “Es imposible contener más el gasto público”, cuestionando la eventualidad de mayores recortes (La Tercera, 22.02.2026).
Efectivamente, es bueno el cilantro, pero no para tanto. No se puede restringir más el gasto a riesgo de sufrimientos inaceptables.
Es que el asunto fiscal no solo tiene que ver con los gastos sino también con ingresos, lo que no menciona la ofensiva comunicacional sobre la supuesta “emergencia fiscal”. Y también olvida que el Congreso rechazó una reforma impositiva que hubiese significado aumentar sustancialmente los ingresos fiscales, permitiendo tener a fines de 2025 un presupuesto fiscal efectivo y estructural equilibrado.
Es que el país no podía eludir nuevos gastos es seguridad, pensiones, salud y vivienda, los que además fueron debidamente aprobados por el Congreso. ¡Quién podría olvidar las largas discusiones sobre la reforma a las pensiones y varias medidas sobre seguridad pública!
En cuanto al crecimiento las cifras del actual gobierno son bajas, como también las de los dos gobiernos anteriores. Y son sustancialmente inferiores a la expansión económica que vivió el país hasta el primer gobierno de Piñera, porque el actual freno al crecimiento tiene un carácter estructural y se explica por la pérdida de potencial de los enclaves exportadores del cobre, la pesca y el sector forestal.
Y ello no lo arregla la macroeconomía, sino que exige medidas de transformación productiva, con nuevas actividades industriales que se incorporen a la economía y con inversiones sustantivas en ciencia, tecnología e innovación.
Más allá de limitaciones estructurales, también la excesiva contracción monetaria del Banco Central le pasó la cuenta al crecimiento en el gobierno Boric. Sin embargo, el crecimiento de 2,5% en el año 2025, la baja inflación, una cartera inversionista cercana a los 60 mil millones y el récord de exportaciones de 107 mil millones de dólares le entregarán a Kast una economía con fuerte viento de cola para su administración.
El presidente Kast tiene suerte. Recibirá una economía saneada, a lo que se agrega la disminución de la pobreza en 3,2 puntos porcentuales, gracias al aumento de la Pensión Garantizada Universal (PGU) y del salario mínimo, durante el gobierno Boric.
Sin embargo, los pobres y la clase media chilena no tendrán la misma suerte. La reducción anunciada de gastos de gobierno 6.000 millones de dólares, junto a la anunciada rebaja impositiva a las grandes empresas serán una merma significativa de recursos fiscales y, reitero, es el fundamento de la actual agitación y propaganda de la engañosa “emergencia fiscal”.
Así las cosas, el gobierno de Kast afectará áreas sociales fundamentales y seguramente terminará o reducirá a una mínima expresión los ministerios de la Mujer y Medioambiente, según se desprende de su explicito rechazo al feminismo y a la protección medioambiental (discurso en Bruselas ante parlamentarios de la derecha europea, 04.02.2026).
Roberto Pizarro Hofer, Economista, ex decano de la Facultad de Economía Política de la U. de Chile, ex Ministro de Desarrollo Social y Familia, colaborador permanente de elmaipo.cl
El Maipo
Columna publicada por El Desconcierto el 23 de febrero de 2026
Nota: El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de sus autores, y no refleja necesariamente la línea editorial El Maipo.




