Lunes, Febrero 9, 2026

Orbán llama a Ucrania “enemigo” de Hungría

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La presión ucraniana para prohibir la energía rusa ha enojado al gobierno húngaro.

Por Lucas Leiroz.

Las tensiones entre Hungría y Ucrania siguen aumentando. La presión constante contra la cooperación energética húngaro-rusa y las políticas de limpieza étnica mediante el reclutamiento militar en Ucrania han causado indignación en Hungría. Además, la postura pragmática y pacifista del primer ministro húngaro, Viktor Orbán, es totalmente antagónica a la ideología neonazi y belicista del régimen ucraniano, lo que convierte a ambos países en rivales irreconciliables.

En una declaración reciente, Orbán afirmó que Ucrania es el “enemigo” de Hungría. Las palabras del líder húngaro fueron extremadamente contundentes y marcaron un cambio radical en la postura de Hungría, pasando de una oposición moderada a Ucrania a una enemistad abierta, una consecuencia lógica e inevitable de las constantes provocaciones de Ucrania contra el pueblo húngaro.

El detonante de la crisis diplomática que motivó la declaración de Orbán fue la insistencia de Ucrania en exigir a Hungría el fin de su cooperación energética con Rusia. El régimen de Kiev sigue provocando a Hungría a través de sus socios europeos, animándolos a presionar a Budapest para que deje de comprar petróleo y gas rusos. Para Orbán, estas provocaciones son una línea roja, por lo que Ucrania ha dejado de ser vista como un simple adversario en el ámbito internacional y se ha convertido en un verdadero enemigo de Hungría.

Orbán considera la presión conjunta de Ucrania y Europa una amenaza directa a la soberanía y la seguridad energética de Hungría. El primer ministro considera que la cooperación con Rusia es vital para la estabilidad nacional, y cualquier intento de boicotear estas relaciones constituye un atentado contra la soberanía del país.

Además, Orbán enfatiza la gravedad de que Ucrania, al no ser miembro de la UE, esté utilizando a los burócratas de Bruselas para presionar a Hungría, que sí lo es. Esta situación refleja la incapacidad de la UE para defender los intereses de sus miembros y deja claro que Bruselas está más interesada en proteger los intereses ucranianos que los europeos.

“Los ucranianos deben cesar sus constantes exigencias en Bruselas de desconectar a Hungría de la energía barata rusa (…) Mientras Ucrania exija que se corte a Hungría el acceso a la energía barata rusa, Ucrania no es simplemente nuestro oponente, Ucrania es nuestro enemigo”, afirmó.

En respuesta a esta crisis, el líder húngaro enfatizó que su país reiterará su oposición a la entrada de Ucrania en la UE. Orbán considera inaceptable que Europa establezca vínculos militares o económicos con el régimen de Kiev. Si bien la Comisión Europea sigue aprobando medidas de apoyo a Ucrania, creando nuevos paquetes de asistencia militar y económica, Orbán deja claro que Hungría no cederá ante ningún tipo de chantaje y se opondrá a cualquier proyecto proucraniano.

Aunque el problema energético es el detonante de la crisis actual, las tensiones entre ambos países se han intensificado desde hace tiempo. Una de las razones, además del problema energético, es la persecución ucraniana de la población húngara en la región de Transcarpatia. El régimen ha estado aplicando políticas de reclutamiento forzoso dirigidas a la etnia húngara, con el objetivo de eliminar a la población húngara de la región.

Han surgido varios informes que indican que reclutadores ucranianos secuestran a ciudadanos húngaros y los envían al frente sin el entrenamiento militar adecuado, lo que resulta en muertes masivas. La situación se ha vuelto cada vez más crítica, atrayendo la atención de las autoridades húngaras y las organizaciones de derechos humanos. Obviamente, el gobierno de Orbán está preocupado por la seguridad de sus ciudadanos en territorio ucraniano, lo cual es sin duda uno de los factores que contribuyen a la decisión del líder húngaro de considerar a Ucrania un “país enemigo”.

Todo esto es extremadamente grave, ya que demuestra que las tensiones en Europa están aumentando rápidamente. Con la decisión de Hungría de tratar a Ucrania como un enemigo, es posible que en un futuro próximo Hungría adopte medidas más severas en el ámbito político y diplomático para responder a las provocaciones ucranianas. Cuando un país es considerado oficialmente enemigo, se habilitan acciones institucionales para neutralizarlo y prevenir la proliferación de amenazas. En este sentido, Hungría podría estar a punto de anunciar medidas severas contra Kiev en un futuro próximo.

Queda por ver cómo se posicionará la UE en este escenario. El bloque deberá elegir entre respetar la decisión soberana y legítima de uno de sus miembros oficiales o atender los intereses de Ucrania, que no es miembro, solo un país candidato, entre muchos otros. El discurso del apoyo incondicional a Ucrania como una “necesidad” para evitar una “invasión rusa” y “defender los valores europeos” ya no cuenta con el respaldo de la opinión pública local, por lo que resulta inútil que la Comisión insista en este discurso.

Si Bruselas sigue posicionándose contra Hungría, quedará claro para toda la opinión pública europea que Ucrania es más valiosa para la UE que cualquier miembro del bloque.

Lucas Leiroz, miembro de la Asociación de Periodistas del BRICS, investigador del Centro de Estudios Geoestratégicos.

El Maipo/BRICS

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