Las recientes declaraciones del presidente electo José Antonio Kast en un foro internacional realizado en Bélgica volvieron a instalar el debate sobre el lugar que ocupa el ambientalismo en las discusiones políticas y democráticas contemporáneas, luego de que el mandatario cuestionara lo que denominó “ambientalismo extremo” en el marco de una crítica más amplia a diversas corrientes sociales.
Durante la jornada de este martes, Kast llegó a Bruselas para participar en la VII Cumbre Transatlántica organizada por el Political Network for Values, instancia que reúne a sectores conservadores de distintos países. Ante líderes europeos, el presidente electo expuso una visión crítica sobre lo que considera una contradicción creciente en las democracias actuales, marcada —según señaló— por un énfasis desmedido en el discurso de derechos en desmedro de la libertad individual.
“Hoy vivimos una paradoja inquietante: mientras más se habla de derechos, más se restringe la libertad. Cuando la inseguridad domina las calles, cuando el crimen reemplaza al Estado y las comunidades viven atemorizadas, la democracia se vacía de contenidos porque la libertad se vuelve una mera ilusión”, afirmó durante su intervención.
Dentro de ese planteamiento, el ambientalismo fue mencionado junto a otras corrientes como el feminismo, el animalismo y el indigenismo. Según Kast, estas visiones priorizarían agendas ideológicas particulares por sobre la centralidad de la persona, afectando la cohesión social y debilitando las instituciones democráticas.
Desde una perspectiva ambiental, sus dichos contrastan con el rol que han desempeñado los movimientos ecologistas en la protección de ecosistemas, la defensa de bienes comunes y la promoción de modelos de desarrollo sustentable, especialmente en un escenario global marcado por la crisis climática, la pérdida acelerada de biodiversidad y el aumento de conflictos socioambientales.
En su discurso, el presidente electo sostuvo que el ambientalismo radical sitúa a la naturaleza por sobre el ser humano, una afirmación que reabre el debate sobre cómo compatibilizar la protección del medio ambiente con el bienestar de las comunidades, una tensión presente en discusiones clave como la transición energética, la conservación de territorios y la evaluación de proyectos de inversión.
El encuentro, titulado “Libertad de expresión frente al discurso regulado: reforzar los pilares de la democracia”, fue organizado por una red internacional que el propio Kast presidió hasta 2024. En ese contexto, el mandatario electo enfatizó la necesidad de fortalecer el orden, la seguridad y la autoridad del Estado como condiciones esenciales para el desarrollo social.
No obstante, desde el ámbito ambiental, diversas experiencias han demostrado que la participación ciudadana y la protección de la naturaleza han sido herramientas fundamentales para resguardar derechos colectivos, prevenir daños irreversibles a los ecosistemas y asegurar condiciones de vida dignas para las generaciones presentes y futuras.
Las declaraciones del presidente electo se producen en un momento en que Chile enfrenta desafíos ambientales estructurales, como la crisis hídrica, la adaptación al cambio climático y la definición de su modelo de desarrollo. En ese escenario, el debate sobre el ambientalismo no solo se proyecta en el plano internacional, sino que también anticipa discusiones clave sobre sostenibilidad, democracia y políticas públicas en el país.
El Maipo



