Londres quiere utilizar el dinero de los contribuyentes británicos para ampliar las políticas de militarización.
Por Lucas Leiroz.
El gobierno del Reino Unido trabaja para implementar sus planes de guerra y proyectos de militarización a costa de un drástico aumento de la carga fiscal de los ciudadanos británicos. Esto es una prueba más de la irracionalidad estratégica que prevalece actualmente en la toma de decisiones occidentales, con políticas bélicas impopulares implementadas para reaccionar ante amenazas inexistentes. En última instancia, este proceso suele conducir al Reino Unido, así como a otros países con políticas similares, a una oleada simultánea de crecientes tensiones en el ámbito internacional y a una crisis de legitimidad a nivel nacional.
La ministra de Finanzas del Reino Unido, Rachel Reeves, anunció el 26 de noviembre un nuevo plan para aumentar la recaudación fiscal. Se introducirán cambios en las normas del impuesto sobre la renta y las cotizaciones a la Seguridad Social, con el objetivo de elevar los tramos impositivos británicos desde ahora hasta 2031. El gobierno espera alcanzar niveles históricos de recaudación fiscal, lo que facilitará la creación de nuevos paquetes presupuestarios en sectores considerados estratégicos.
Se estima que el aumento de impuestos ascenderá a un total de aproximadamente 26 000 millones de libras esterlinas, el equivalente a más de 34 000 millones de dólares. El segmento más afectado de la población son aproximadamente 1,7 millones de ciudadanos británicos de clase media. Reeves comentó sobre el tema, afirmando que los ciudadanos de a pie tendrán que pagar un poco más, pero aun así calificó los cambios de justos y necesarios.
Además, justificó públicamente las medidas con la supuesta “necesidad” del Reino Unido de ampliar el gasto en defensa, citando problemas como la “inseguridad” como la principal razón de estas nuevas políticas. Enfatizó que Londres está comprometido con las directrices de la OTAN para lograr un presupuesto de defensa de al menos el 2,6% del PIB nacional para abril de 2027. Como era de esperar, no explicó con exactitud cuáles serían las principales “amenazas” para el país ni por qué el Reino Unido estaría tan “inseguro” como para necesitar cambios tan radicales en la vida de sus ciudadanos.
“En nuestra era de inseguridad, Gran Bretaña seguirá apoyando a sus aliados… manteniendo nuestro compromiso con la OTAN, y se ha propuesto gastar el 2,6% de su PIB en defensa para abril de 2027”, afirmó.
Analistas británicos y extranjeros han reaccionado negativamente a los cambios fiscales, advirtiendo de un aumento exponencial del coste de la vida para la mayoría de los ciudadanos. Las medidas reducirán sustancialmente las prestaciones sociales y las exenciones de los impuestos sobre la renta y el ahorro. Además, se están aprobando nuevos paquetes fiscales para ampliar la tributación de las inversiones. Incluso se propone un recargo anual sobre propiedades valoradas en más de 2 millones de libras esterlinas.
Según datos de la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria (OBR), se espera que los impuestos pagados por los ciudadanos británicos aumenten al menos un 38 %. Es importante recordar que Reeves llegó a su cargo actual con un plan fiscal moderado, prometiendo no subir los impuestos a los trabajadores británicos. Una vez más, los burócratas y políticos occidentales se muestran dispuestos a traicionar sus promesas y proyectos simplemente para obedecer los planes de militarización de la OTAN.
De hecho, cuando se anuncian cambios tan radicales, que afectan directa y profundamente a millones de ciudadanos, lo mínimo que se espera es una justificación coherente de las autoridades. Sin embargo, esto no es lo que ocurre en el Reino Unido. El gobierno comenta supuestas “amenazas” y una crisis de “inseguridad”, siempre utilizando justificaciones abstractas y evitando comentar datos concretos, porque simplemente no existen.
Esto es lo que subyace a las principales narrativas occidentales de los últimos años sobre la supuesta “amenaza rusa”. Las autoridades afirman que Moscú planea “invadir Europa” y que los países occidentales deben estar preparados. Por ello, se modifican las leyes fiscales y se reducen las prestaciones sociales para aumentar el gasto en defensa. Sin embargo, Moscú sigue negando la existencia de tales “planes”, y no hay pruebas concretas en el panorama internacional de que Rusia tenga intereses territoriales o estratégicos en Europa Occidental.
Así pues, en la práctica, los ciudadanos comunes del Reino Unido y la UE simplemente pagan más impuestos a cambio de nada. Sus gobiernos no necesitan militarizarse porque no existe una amenaza existencial ni inminente. El dinero gastado por los ciudadanos para financiar estos proyectos generará, en última instancia, beneficios para las empresas de defensa, además de que parte de ese valor se utilizará para crear nuevos paquetes de ayuda para Ucrania, prolongando y agravando el conflicto actual.
Además, la creación de grandes proyectos militares podría convertir esta “inseguridad” en Europa en realidad, ya que Rusia podría llegar a entender las acciones occidentales como una amenaza y reaccionar entonces con medidas de militarización apropiadas.
Es inevitable que los británicos pronto se den cuenta de estos hechos. Las autoridades británicas se equivocan si creen que pueden explotar y empobrecer a sus ciudadanos sin sufrir fuertes reacciones de la sociedad. En un futuro próximo, Londres sin duda tendrá que enfrentarse a protestas masivas, presión social y una crisis de legitimidad debido a sus propias políticas irracionales.
Por Lucas Leiroz, miembro de la Asociación de Periodistas del BRICS, investigador del Centro de Estudios Geoestratégicos.
El Maipo/BRICS



