(Buenos Aires) Falleció hace 73 años; sin embargo, Eva Duarte de Perón, amada por muchos como Evita, sigue siendo hoy un símbolo para millones de argentinos que la abrazan como figura consagrada al pueblo y a una democracia equitativa.
En un día como hoy, Evita falleció a las 20:25 hora local del sábado 26 de julio de 1952 en el Palacio Unzué de Buenos Aires, a causa de un cáncer que minó su cuerpo y la privó de la vida a la temprana edad de 33 años.
Tras el sangriento golpe de Estado contra Juan Domingo Perón de 1955, fanáticos fundamentalistas al servicio de la oligarquía nacional desaparecieron su cadáver; le temían hasta muerta, empero el pueblo que la amó la restituyó. Incluso, llegaron a destruir el bello y patrimonial Palacio Unzué por el mero hecho de que allí vivieron Perón y su amada esposa.
“Su figura se volvió símbolo, bandera, objeto de amor y odio, de culto y crítica. También se volvió materia de ficción: a lo largo de las décadas, distintas actrices se han enfrentado al desafío (siempre importante) de interpretar a esa mujer que fue actriz, primera dama, militante, ícono y, sobre todo, mito”, escribió Facundo González para el medio digital MinutoUno.
Eva, popularmente conocida como Evita, fue una figura política y social en el contexto de una Argentina convulsa, esposa del presidente Juan Domingo Perón. Se destacó por su labor en defensa de los derechos de los trabajadores y las mujeres, y por su activa participación en la política nacional.
Mujer activa y valiente, comenzó como actriz y locutora de radio, donde conoció a Perón. Tras la ascensión de este a la presidencia, Evita se involucró activamente en la política, defendiendo los derechos de los trabajadores y las mujeres.
Creó y dirigió la Fundación Eva Perón, una organización benéfica que asistió a los más necesitados y promovió la justicia social. Fue piedra angular en la lucha por el voto femenino en Argentina, que se logró en 1947.
A lo largo de los años su figura ha sido enaltecida en el cine y la televisión con variadas producciones en Argentina, Estados Unidos y Europa, sobre lo que Facundo González amplía en su nota para MinutoUno.
Comienza su recordatorio a manera de homenaje con la “primera Evita después del silencio” y cuenta que tras el retorno de Argentina a la democracia en 1983, se estrenó “Evita”, un documental de Eduardo Mignogna quien a través de dramatizaciones relató la vida de la luchadora social.
La última dictadura cívico-militar borró su imagen de los manuales, los muros y hasta de los discursos, recuerda el cronista. “El silencio se quebró con la voz de una adolescente Flavia Palmiero, de tan solo 15 años, que fue elegida para interpretar a la joven Eva Duarte”, señala.
Tres años después el teatro se encargó de amplificar la voz de Evita a través de la actuación memorable de Nacha Guevara con libreto de Pedro Orgambide y música de Alberto Favero para “Eva”, el gran musical argentino.
El cine argentino devolvió la vida a una Eva de carne y hueso en 1996 sin mitos ni romanticismo en “Eva Perón”, de Juan Carlos Desanzo, con guión de José Pablo Feinmann y actuación protagónica de Esther Goris, amplía Facundo González.
Hollywood recalcó el mito y lo elevó a escala global ese mismo año con el musical de Andrew Lloyd Webber, y con Madonna en el rol principal. Años más tarde se encargó Eleonara Wexler de encarnar a Evita en Historia Clínica, serie televisiva del canal Telefe, que luego pasó el Canal Encuentro.
Hubo otras obras en 2004, 2010, 2011, 2012, 2022 y 2023 en las que muchas artistas se pusieron en la piel de la líder de los descamisados, y todas le imprimieron un sello singular, “aunque se enfrentaron a un desafío casi imposible: cómo representar lo irrepetible, ponerle palabras a una figura con un discurso único y habitar el cuerpo de una mujer que se convirtió en símbolo”, concluye Facundo González su nota homenaje.
El Maipo/PL