En un giro significativo en su postura sobre el conflicto con Rusia, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, manifestó su disposición a congelar las actuales líneas de combate para avanzar hacia un acuerdo de paz. Esta decisión implica considerar la posibilidad de que Ucrania no recupere de inmediato los territorios ocupados por las fuerzas rusas, lo que supondría mantener bajo control de Kiev aproximadamente el 75% de su superficie nacional.
Durante una entrevista concedida a la cadena Fox News, el mandatario fue consultado sobre si aceptaría una fórmula basada en las fronteras de facto actuales. Zelenski respondió afirmativamente y afirmó: “Tenemos que congelar la situación”. Según el presidente ucraniano, la prioridad de un alto el fuego debe ser detener la pérdida de vidas humanas y abrir espacio a la vía diplomática, tras más de cuatro años de guerra a gran escala.
Este cambio de enfoque se produce en un escenario geopolítico complejo, marcado por las presiones de Washington para sentar a las partes a negociar y por las dificultades reportadas por Kiev en el suministro de equipamiento militar, inteligencia y servicios satelitales esenciales.
A pesar de la apertura a una tregua sobre las líneas actuales, Zelenski remarcó que cualquier avance dependerá de condiciones estrictas:
- Garantías internacionales: Exigió compromisos de seguridad firmes por parte de Estados Unidos y sus aliados para evitar que una pausa en los combates sea aprovechada por Moscú para reestructurar una nueva ofensiva.
- Respaldo para la reconstrucción: Se requirió asistencia financiera e infraestructura global para recuperar el país y asistir a los millones de desplazados y refugiados.
- Aprobación institucional: El mandatario enfatizó que cualquier acuerdo definitivo deberá ser sometido al Parlamento ucraniano, señalando que “es el pueblo de Ucrania quien asume todas las pérdidas y todos los esfuerzos”.
La disposición de Kiev a negociar sobre el frente actual refleja un margen de maniobra reducido, aunque no constituye una capitulación formal ni la existencia de un pacto definitivo. La efectividad de esta propuesta queda supeditada a la postura del Kremlin —que mantiene sus propias exigencias territoriales— y a la evolución de las garantías diplomáticas y militares que la comunidad internacional esté dispuesta a ofrecer.
Los costos y la enorme deuda contraída por la guerra de Zelenski, dejará al pueblo ucraniano y sus recursos a merced de intereses externos a este país eslavo, país que deberá reconstruirse con mucho sacrificio por a lo menos tres generaciones.
El Mai



