El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que su país asumirá un rol directo en Venezuela hasta que se concrete lo que calificó como “una transición adecuada”, asegurando que Washington no permitirá que otro grupo tome el control del país y adelantando que empresas petroleras estadounidenses participarán en la reconstrucción de la infraestructura energética venezolana.
Las declaraciones fueron realizadas durante una extensa conferencia de prensa, luego de que el propio mandatario anunciara una operación militar ejecutada durante la madrugada en Caracas. Según Trump, la acción culminó con la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, quienes fueron sacados del país bajo custodia estadounidense.
De acuerdo con el jefe de Estado, ambos estarían siendo trasladados hacia Estados Unidos para enfrentar cargos criminales ante tribunales federales, específicamente en el distrito de Nueva York. Trump afirmó que Maduro y Flores serán procesados por delitos vinculados al narcotráfico y al terrorismo, asegurando que existen pruebas contundentes en su contra. Según indicó, el traslado se estaría realizando bajo resguardo militar.
Trump sostuvo que, tras la operación, Estados Unidos “dirigirá” la situación en Venezuela mientras se desarrolla el proceso de transición, descartando la posibilidad de un vacío de poder o de que otros actores asuman el control del país. “Vamos a estar ahí hasta que haya una transición adecuada”, reiteró, subrayando que Washington mantendrá presencia y control durante ese período.
El mandatario describió la intervención como una operación de alta precisión, afirmando que se lograron neutralizar capacidades estratégicas del gobierno venezolano, incluyendo un apagón generalizado en amplios sectores de Caracas. Aseguró además que no se registraron bajas ni pérdidas de personal o equipamiento estadounidense durante el operativo.
No obstante, el gobierno de Venezuela denunció que el ataque ocurrido durante la madrugada del sábado provocó la muerte de civiles en distintas zonas del país, una información que hasta ahora no ha sido confirmada de manera independiente por organismos internacionales.
En el plano económico, Trump adelantó que compañías petroleras estadounidenses participarán en la recuperación y modernización de la infraestructura energética venezolana como parte de una etapa posterior al operativo. Según explicó, el objetivo sería reactivar la producción de crudo, mejorar la infraestructura existente y generar ingresos para el país sudamericano.
El presidente estadounidense justificó la acción señalando que el gobierno de Maduro encabezaba redes criminales responsables del tráfico de drogas hacia Estados Unidos y de la expansión de organizaciones delictuales en la región. Afirmó que la intervención busca proteger la seguridad nacional estadounidense y poner fin a lo que calificó como décadas de amenazas, violencia e inestabilidad.
El anuncio ha generado una inmediata reacción internacional. Diversos gobiernos han expresado preocupación por una eventual escalada del conflicto y han reiterado llamados al respeto del derecho internacional, la soberanía de los Estados y la solución pacífica de las controversias. En América Latina y otras regiones, el desarrollo de los acontecimientos mantiene en alerta a la comunidad internacional, ante la incertidumbre sobre el futuro político de Venezuela.
Hasta el momento, no existe confirmación independiente por parte de organismos multilaterales que respalde oficialmente todos los detalles de la operación descrita por Trump, mientras el mundo observa con atención la evolución de una de las crisis más sensibles del continente.
El Maipo




