Una pareja y su cría fueron trasladadas desde el Parque Pedro de Valdivia, en La Serena, al Centro de Aves Rapaces de Talagante. Tras más de 30 años bajo cuidado humano, permanecerán en un recinto especializado donde serán evaluados y podrán integrarse a un programa de conservación y reproducción.
Una familia de tres cóndores andinos ya se encuentra en Talagante, luego de ser trasladada desde el Parque Pedro de Valdivia de La Serena, donde permaneció durante décadas bajo cuidado humano.
El grupo está formado por una pareja y su cría, ejemplares que vivían en el recinto serenense desde la década de 1990. El traslado fue coordinado entre la Municipalidad de La Serena y el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), con el propósito de ofrecerles mejores condiciones de bienestar y un entorno especializado para continuar su vida en cautiverio.
El procedimiento incluyó controles veterinarios previos y la toma de muestras para descartar influenza aviar antes del viaje. Tras llegar a la Región Metropolitana, los animales iniciaron un período de cuarentena y evaluación sanitaria antes de incorporarse al resto de los ejemplares del centro.
Una vida marcada por el cautiverio
El principal antecedente que condiciona el futuro de estas aves son los más de 30 años que han permanecido en recintos cerrados.
De acuerdo con el SAG, el prolongado contacto con personas hizo que desarrollaran una fuerte habituación a la presencia humana. Por esta razón, no resulta recomendable devolverlos directamente al medio natural, ya que no cuentan con las condiciones necesarias para enfrentar por sí solos una vida en libertad.
La situación no es excepcional dentro de los programas de conservación. El propio SAG ha documentado anteriormente casos de cóndores que, debido a lesiones o a condiciones que les impiden sobrevivir en libertad, permanecen en el Centro de Rehabilitación de Aves Rapaces de Talagante y son incorporados a programas de conservación.
Talagante como refugio para cóndores
El destino de los tres ejemplares es el Centro de Aves Rapaces de Talagante, espacio vinculado al trabajo de conservación del cóndor andino.
El recinto busca proporcionar condiciones adecuadas para animales que no pueden regresar a su hábitat natural y, al mismo tiempo, desarrollar iniciativas relacionadas con la reproducción y conservación de la especie.
En el caso de los cóndores provenientes de La Serena, el SAG señaló que uno de los objetivos es favorecer su reproducción, de manera que eventualmente las nuevas generaciones puedan ser reubicadas o liberadas en distintos sectores del país.
La llegada de esta familia se suma así al trabajo que desde hace años desarrolla Talagante en torno a la protección de aves rapaces y, particularmente, del cóndor andino, especie emblemática de Chile.
El traslado también marca un cambio para el Parque Pedro de Valdivia
La salida de los cóndores forma parte de un proceso más amplio de reestructuración del Parque Pedro de Valdivia, impulsado por la Municipalidad de La Serena.
El municipio inició durante agosto un plan para reubicar a los animales que permanecían en el antiguo espacio zoológico, con el objetivo de avanzar hacia una nueva etapa del parque y priorizar el bienestar de los ejemplares.
La familia de cóndores fue una de las especies trasladadas durante este proceso y ahora comienza una nueva etapa a cientos de kilómetros de su antiguo hogar.
Una nueva vida junto a otros ejemplares
Aunque estas aves no volverán al medio silvestre, su traslado a Talagante abre la posibilidad de que continúen formando parte de iniciativas de conservación.
Para una especie capaz de recorrer enormes distancias en los Andes, estos tres ejemplares tendrán ahora un escenario muy distinto: un recinto especializado, compañía de otros cóndores y cuidados permanentes, en una etapa que busca privilegiar su bienestar y aportar, dentro de sus posibilidades, a la preservación de la especie.
El Maipo




