Tras la conmemoración del Día Internacional de la Energía, celebrada el 14 de febrero, las cifras permiten dimensionar los avances y desafíos del sector tanto en Chile como a nivel global. La fecha volvió a poner en relieve el papel estratégico que cumple la energía en la vida cotidiana, el desarrollo económico y la lucha contra el cambio climático.
Las cifras más recientes del sistema eléctrico nacional reflejan esa tendencia. De acuerdo con datos del Coordinador Eléctrico Nacional, durante 2024 cerca del 68% de la electricidad generada en el país provino de fuentes renovables, tanto convencionales —como la hidráulica— como no convencionales, entre ellas solar y eólica. El cierre de diciembre mostró un desempeño aún más alto, con una participación cercana al 77%, evidenciando la capacidad del sistema para integrar distintos tipos de generación sin comprometer su estabilidad.
El fenómeno no es exclusivo de Chile. A nivel internacional, el crecimiento de las energías limpias también ha alcanzado hitos inéditos. Según el informe Global Electricity Mid-Year Insights 2025, elaborado por Ember, durante el primer semestre de 2025 las energías renovables superaron por primera vez al carbón en generación eléctrica mundial. Las fuentes limpias concentraron alrededor del 34,3% del total, mientras que el carbón quedó en torno al 33,1%.
Este cambio estuvo impulsado principalmente por el fuerte aumento de la energía solar, que registró un crecimiento superior al 30%, y por la expansión de la eólica, con un alza cercana al 8% respecto del mismo período del año anterior. Las cifras confirman que la transición energética avanza a un ritmo sostenido y que el peso de las tecnologías renovables en la matriz global continúa ampliándose.
El desafío ya no es solo generar, sino gestionar mejor
Con una mayor penetración renovable, el debate energético ha evolucionado. Si hace algunos años la prioridad era sumar nueva capacidad de generación limpia, hoy el foco se concentra en cómo administrar esa energía de forma eficiente, flexible y segura dentro de sistemas eléctricos cada vez más complejos.
Especialistas del sector coinciden en que el siguiente paso implica fortalecer la gestión, digitalización y eficiencia del sistema. La integración masiva de energías variables exige infraestructura moderna, almacenamiento, redes inteligentes y herramientas tecnológicas que permitan optimizar la operación y reducir pérdidas.
Desde la industria tecnológica advierten que la transición energética requiere una visión integral y coordinación entre actores públicos y privados. La eficiencia energética, la automatización y la digitalización aparecen como pilares clave para sostener el crecimiento renovable sin generar cuellos de botella que afecten la confiabilidad del suministro.
Tecnología y sostenibilidad
En este escenario, empresas como Schneider Electric han enfatizado la necesidad de avanzar hacia ecosistemas energéticos interconectados. La compañía desarrolla soluciones de electrificación, automatización y digitalización para industrias, edificios, centros de datos e infraestructura crítica, buscando mejorar desempeño, resiliencia y sostenibilidad.
Con presencia en más de 100 países y una amplia red de colaboradores, la firma ha orientado su estrategia hacia la eficiencia energética, la integración de inteligencia artificial y el desarrollo de arquitecturas digitales que permitan optimizar el uso de la energía en distintos niveles del sistema.
En un contexto global donde los récords renovables ya son una realidad, Chile enfrenta ahora el reto de consolidar sus avances y fortalecer la gestión del sistema eléctrico para asegurar un suministro limpio, estable y competitivo en el largo plazo.
El Maipo




