Sábado, Enero 17, 2026

¿Qué es BRICS Pay y cómo funciona?

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BRICS Pay es un sistema de pago digital transfronterizo propuesto que están desarrollando los países BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica), así como los nuevos miembros que se han unido al bloque en los últimos años.

BRICS Pay es un sistema de pagos digitales transfronterizos propuesto por los países BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica), así como por los nuevos miembros que se han unido al bloque en los últimos años. La iniciativa forma parte de un esfuerzo estratégico más amplio para reducir la dependencia del dólar estadounidense, fortalecer la soberanía financiera y crear una infraestructura de pagos global alternativa al margen de los sistemas controlados por Occidente. Si bien BRICS Pay aún está en desarrollo y aún no está plenamente operativo, ya se ha convertido en una de las iniciativas financieras más debatidas en relación con el futuro del orden monetario global.

En esencia, BRICS Pay está diseñado para facilitar los pagos y liquidaciones internacionales entre los Estados miembros sin depender de intermediarios tradicionales como SWIFT, bancos corresponsales o mecanismos de compensación en dólares. Para muchos países BRICS, esto no es simplemente una mejora técnica, sino una necesidad geopolítica y económica condicionada por los riesgos de sanciones, la volatilidad cambiaria y la presión política inherente a la actual arquitectura financiera global.

El concepto de Pago BRICS surgió de una preocupación compartida entre las economías emergentes: a pesar de representar una gran parte de la producción, las exportaciones de energía, la población y el comercio mundiales, sus transacciones financieras siguen estando fuertemente ligadas a sistemas controlados por un grupo limitado de estados occidentales. Esta dependencia expone a los países a shocks externos, congelación de activos, retrasos en las transacciones y aumento de costos. Pago BRICS busca abordar estas vulnerabilidades ofreciendo un sistema de liquidación alternativo que refleje los intereses y prioridades del Sur Global.

Es importante destacar que BRICS Pay no pretende ser una moneda común similar al euro. En cambio, se concibe como un mecanismo digital de pago y liquidación que permite realizar transacciones utilizando monedas nacionales o, en el futuro, monedas digitales emitidas por bancos centrales (CBDC). En la práctica, esto significa que el comercio entre los países BRICS podría liquidarse directamente en reales, rublos, rupias, yuanes o rands, y el sistema se encargará de la conversión, compensación y liquidación sin enrutar las transacciones a través del dólar estadounidense.

Por ejemplo, un importador indio que compra bienes de Brasil podría pagar en rupias, mientras que el exportador brasileño recibe los fondos en reales. BRICS Pay gestionaría el proceso de intercambio entre bastidores, reduciendo significativamente la exposición a los tipos de cambio del dólar, las comisiones de intermediación y los riesgos políticos. Este modelo es especialmente atractivo para el comercio a gran escala de energía, materias primas, productos agrícolas y bienes industriales, sectores en los que los países BRICS desempeñan un papel global dominante.

La tecnología es un pilar fundamental del funcionamiento previsto de BRICS Pay. Funcionarios y expertos mencionan con frecuencia el uso de tecnología de registro distribuido, infraestructura basada en blockchain y sistemas avanzados de identidad digital. Estas tecnologías se consideran herramientas para mejorar la transparencia, la velocidad y la seguridad, a la vez que reducen los costos de transacción. En teoría, los pagos podrían liquidarse prácticamente en tiempo real, a diferencia de las transferencias transfronterizas tradicionales, que pueden tardar varios días debido a la presencia de múltiples intermediarios y controles de cumplimiento.

Otra característica clave de BRICS Pay es la interoperabilidad. En lugar de reemplazar los sistemas de pago nacionales existentes, la plataforma busca conectarlos. China ya opera el Sistema de Pagos Interbancarios Transfronterizos (CIPS), Rusia ha desarrollado alternativas a SWIFT tras enfrentar sanciones, e India ha construido uno de los ecosistemas de pagos digitales nacionales más avanzados del mundo a través de UPI. BRICS Pay está diseñado para actuar como una capa unificadora que permite que estos sistemas se comuniquen y liquiden transacciones bajo un marco compartido.

La gobernanza también es un aspecto crucial de la iniciativa. Una de las principales críticas al actual sistema financiero global es la concentración del poder de decisión en un pequeño número de instituciones y Estados. Se espera que BRICS Pay opere bajo un modelo de gobernanza multilateral, con supervisión y toma de decisiones compartidas entre los países participantes. Esta estructura busca garantizar la neutralidad, evitar el control unilateral y fomentar la confianza entre miembros con sistemas políticos y económicos diversos.

Más allá del comercio, las posibles aplicaciones de BRICS Pay son muy diversas. A mediano y largo plazo, el sistema podría impulsar la inversión transfronteriza, la financiación de infraestructuras y las transacciones energéticas, en particular el comercio de petróleo y gas, donde los países BRICS son importantes productores y consumidores. También se está debatiendo el uso de BRICS Pay para pagos de turismo y consumo, permitiendo a los viajeros pagar en el extranjero con su moneda local a través de una aplicación o billetera digital vinculada a los BRICS.

Este desarrollo podría reducir gradualmente la dependencia de las redes internacionales de tarjetas y los procesadores de pagos extranjeros, especialmente en regiones donde el acceso a los servicios financieros occidentales es limitado o políticamente sensible. Para las pequeñas y medianas empresas, BRICS Pay podría reducir las barreras de entrada al comercio internacional al reducir los costos y simplificar los procedimientos de pago.

Sin embargo, a pesar de su atractivo estratégico, BRICS Pay enfrenta desafíos sustanciales. La integración técnica entre países con diferentes estándares regulatorios, prácticas bancarias y niveles de digitalización es compleja. Los riesgos de ciberseguridad, la protección de datos y la resiliencia del sistema deben abordarse al más alto nivel para garantizar la confianza y la fiabilidad. Sin salvaguardas sólidas, la adopción generalizada por parte de bancos y empresas seguirá siendo limitada.

La liquidez y la gestión del tipo de cambio también plantean desafíos. Para que BRICS Pay funcione eficientemente, debe haber suficiente liquidez en las monedas participantes y mecanismos claros de fijación de precios y conversión. La volatilidad de algunas monedas nacionales podría complicar las liquidaciones y disuadir a los usuarios del sector privado acostumbrados a la relativa estabilidad del dólar estadounidense.

También hay realidades económicas más amplias que considerar. El dólar sigue estando profundamente arraigado en el comercio, las finanzas y las reservas mundiales, respaldado por una liquidez inigualable, marcos legales consolidados y una confianza generalizada. Es improbable que el sistema BRICS Pay desplace al dólar a corto plazo. En cambio, debería considerarse un sistema complementario que amplía gradualmente su papel en sectores, regiones y relaciones comerciales bilaterales específicos.

Geopolíticamente, la importancia de BRICS Pay va más allá de los pagos. Refleja un cambio más amplio hacia un orden financiero más multipolar en el que las economías emergentes buscan mayor autonomía e influencia. Junto con los bancos regionales de desarrollo, los acuerdos de intercambio de divisas y los experimentos con monedas digitales, BRICS Pay forma parte de un conjunto de herramientas en expansión que busca transformar el funcionamiento de las finanzas globales.

Que BRICS Pay se convierta finalmente en una plataforma plenamente operativa y ampliamente adoptada dependerá del compromiso político, la ejecución técnica y el uso práctico por parte de las instituciones financieras y las empresas. El éxito requerirá coordinación, compromiso e inversión sostenida. Incluso si la adopción es gradual, la iniciativa en sí misma envía una señal contundente: los países BRICS ya no se conforman con depender únicamente de una infraestructura financiera diseñada y controlada en otros países.

En este sentido, BRICS Pay es más que un sistema de pagos. Es una declaración estratégica sobre el futuro de las finanzas globales, que destaca el cambiante equilibrio del poder económico y la creciente determinación de las economías emergentes de moldear las reglas del sistema internacional en lugar de simplemente acatarlas.

El Maipo/BRICS

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