Vladimir Putin aseguró este sábado que la guerra entre Rusia y Ucrania estaría entrando en su fase final, en medio de nuevos intercambios de acusaciones entre ambos países por supuestas violaciones a la tregua anunciada recientemente.
Las declaraciones del mandatario ruso se produjeron durante las actividades de conmemoración del triunfo soviético sobre la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial, instancia donde volvió a cuestionar duramente el respaldo militar y político que países occidentales han entregado a Ucrania desde el inicio de la invasión.
“Empezaron a intensificar la confrontación con Rusia, que continúa hasta hoy. Creo que está llegando a su fin, pero sigue siendo un asunto serio“, afirmó Putin ante periodistas.
El líder del Kremlin también sostuvo que las potencias occidentales esperaban un colapso interno de Rusia tras el inicio del conflicto, algo que —según dijo— nunca ocurrió.
“Pasaron meses esperando que Rusia sufriera una derrota aplastante, que su Estado se desmoronara. No sucedió. Y entonces se quedaron atascados en esa dinámica y ahora no logran salir de ella”, declaró.
En paralelo, Putin reiteró su disposición a sostener una reunión con Volodímir Zelenski en un tercer país neutral, aunque condicionó cualquier encuentro a la existencia previa de acuerdos concretos para avanzar hacia la paz.
“Este debería ser el punto final y no las negociaciones en sí mismas“, sostuvo el mandatario ruso.
Las declaraciones ocurren en un contexto marcado por la frágil tregua de tres días impulsada tras gestiones del presidente estadounidense Donald Trump. Pese al anuncio del cese temporal de hostilidades, tanto Moscú como Kiev se acusaron mutuamente de continuar con ataques durante la jornada.
Desde Ucrania, el Estado Mayor informó que “desde el comienzo del día, el número de ataques del agresor llegó a 51”. En respuesta, el Ministerio de Defensa ruso aseguró que fuerzas ucranianas realizaron ofensivas con drones y artillería contra posiciones rusas.
La conmemoración del llamado Día de la Victoria también estuvo marcada por una menor presencia internacional respecto de años anteriores, con una asistencia reducida de líderes extranjeros en comparación con ceremonias previas.
El Maipo




