Miércoles, Enero 7, 2026

Posicionar el petrodólar y garantizar reservas: la apuesta detrás del ataque de Washington a Venezuela

Compartir:

Por Mariano Yberri

La intención de Estados Unidos de controlar y administrar la infraestructura petroquímica de Venezuela tiene un objetivo más orientado a la geopolítica que al mercado energético, al menos en el corto y mediano plazo, refieren especialistas consultados por Sputnik.

Horas después del ataque militar a Venezuela, en el que se perpetró el secuestro del presidente Nicolás Maduro, el mandatario estadounidense, Donald Trump, confirmó que uno de sus principales intereses en el país sudamericano era controlar la infraestructura petrolera para que inversionistas estadounidenses pudieran revivirla.

Aunque en la opinión pública existe la idea de que Washington requiere con urgencia los recursos naturales de Venezuela, específicamente el petróleo, funcionarios de alto mando han dejado claro que, si bien se busca una ganancia para los petroleros estadounidenses, la maniobra responde más a una cuestión ideológica que económica.

El secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, declaró a Fox News que uno de los objetivos principales del ataque a Caracas era recuperar el control del hemisferio sudamericano, específicamente a lo que se refiere a las relaciones comerciales que se tienen con países con China, Rusia e Irán en materia de energéticos.
“Este es Occidente. Aquí es donde vivimos y no vamos a permitir que se vuelva la base de operaciones para nuestros los adversarios, competidores y rivales de EEUU”, afirmó Rubio.

Un bloqueo para la competencia

Los expertos consultados por esta agencia coinciden en que la intención de apoderarse de la infraestructura petrolera venezolana tiene un objetivo a largo plazo, principalmente porque el país sudamericano no cuenta con la infraestructura necesaria para aprovechar las enormes reservas con las que cuenta de manera inmediata.

Venezuela tiene un estimado de 300.000 millones de barriles de petróleo, lo que equivale al 17% de las reservas mundiales conocidas. Sin embargo, su capacidad de producción diaria promedia los 900.000 barriles de petróleo, una cifra muy inferior a los más de dos millones que producía a principios de siglo.

El maestro especialista en mercados energéticos egresado de la Universidad de Edimburgo, Alonso Romero, opina que la decisión de provocar un cambio en el Gobierno venezolano tuvo la intención de defender “la hegemonía del petrodólar”, sobre todo ante el avance que han tenido países como China en la materia.

El papel del país asiático ha sido fundamental para sortear las sanciones impuestas desde Washington y lo convirtieron en su principal comprador. De acuerdo con Reuters, tan solo en noviembre de 2025, de los 921.000 barriles diarios exportados, el 80% fue comprado por China.

“Vemos todo un escenario en donde también en Latinoamérica, Brasil y Argentina están utilizando el yuan. Se está desarrollando un sistema de pagos alternativos y lo que no pueden permitir [desde Washington] es abrir la puerta y que las mayores reservas del mundo de petróleo se puedan comercializar en una moneda diferente al dólar, porque eso sí les causaría un problema gigantesco”, comenta Romero.

En este mismo tenor se expresa la doctora en Ingeniería Energética por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), María del Rosío Vargas, quien califica la intervención directa como una forma de asegurar que los BRICS no pudieran mantener el plan de comercializar con sus divisas, ni formar parte de la industria petroquímica venezolana.

Vargas considera que la apuesta principal de Washington al buscar el control total de la industria petrolera de Caracas es tener injerencia en los precios del petróleo y combatir la inflación.

“[Donald] Trump, como buen negociante, utiliza el petróleo para manejar los precios internacionales y se va a apoyar ahí para su baja inflacionaria, para sus ingresos que han sido monumentales por el acopio de aranceles. Esto les va a servir para la deuda monumental que tienen, por supuesto”, afirma la especialista.

Sin embargo, la experta en geopolítica de la energía menciona que el tema es más profundo debido a que el enfoque desde el cual EEUU ve esta industria es el de la seguridad nacional.

Por ello, cree que, sin importar si los demócratas ganan el Congreso en las elecciones intermedias o la presidencia en las federales, la situación se mantendrá igual, ya que, en otras regiones, como México, el tema energético se vuelve central para la negociación de tratados como el T-MEC bajo una sola directriz: atender los intereses de Washington en la materia.

Apuesta a largo plazo

Los especialistas precisan que, en el corto plazo, EEUU no podrá explotar en su totalidad las reservas venezolanas, debido a la falta de infraestructura, y porque lo más probable es que el plan sea reservar estos recursos para el futuro.

Y es que apuntan a que las reservas de EEUU se encuentran en un buen momento, pero esto podría cambiar en los próximos seis o 10 años, cuando la Cuenca Pérmica de Texas llegue a su pico y comience a registrar un descenso.

En este sentido, los analistas destacan que será clave conocer cuál es el nivel de inversión que las petroleras estadounidenses realicen en Venezuela, ya que pueden abarcar todo el proceso de exploración y producción y hasta refinación, lo que reduciría costos y les permitiría aprovechar mejor su infraestructura creada para procesar petróleo pesado (como el de Caracas) y no ligero, que es el que se obtiene del fracking.

“Quedarse en Venezuela les va a permitir a las compañías, las grandes transnacionales, seguir en el negocio del petróleo. ¿Qué significa? La posibilidad de rentas muy importantes. Ellos tienen altos costos con la fracturación hidráulica, con el fracking, pero en Venezuela, con tal abundancia de recursos, pueden realmente bajar costos, tener una producción que ellos puedan controlar, que puedan comercializar”, sostiene Vargas.

Romero estima que será hasta dentro de un par de años cuando podamos esperar que aumente la producción de petróleo venezolano (probablemente arriba de los dos millones diarios), si es que se apuesta por invertir todo lo que se requiere para dicho propósito, una cifra que se estima va de los 50.000 a los 60.000 millones de dólares.

Ante este escenario hipotético, es poco probable que existan alteraciones considerables en los precios ya que la OPEP podría igualar dicha producción.

No obstante, el especialista prevé que, de hacerse las inversiones, será hasta el año 2030 o 2032 cuando se vea esta industria en su máxima capacidad y entonces sí se podrá esperar un cambio en las dinámicas del mercado energético, al convertirse Venezuela en un jugador importante con una producción de hasta cinco millones de barriles diarios.

Romero dice que, si el Gobierno venezolano apuesta por la inversión extranjera, las ganancias no serán para la nación, sino para la iniciativa privada, como ya ha sucedido en países como Chile, en un contexto en el que se negocien, además, las deudas que actualmente tiene la paraestatal PSDVA.

“Será un experimento muy parecido a lo que fue Chile en la década de 1980, en donde todo va a ir hacia fuera, todo va hacia la exportación y, evidentemente, si el país lo dirige una junta de funcionarios estadounidenses, no hay nada de soberanía, no hay nada de autodeterminación. ¿Quién va a velar por los intereses de la población venezolana?”, advierte.

Para Vargas, el panorama no parece favorecer a la industria estatal venezolana, pero observa pertinente esperar a las negociaciones que tendrá el país sudamericano con los empresarios de EEUU, quienes, según el presidente Trump, están muy interesados en fortalecer la industria petroquímica de esa nación.

Al igual que Romero, Vargas prevé que, en 10 años, y con el control total del petróleo, Washington tendría un impacto importante en el mercado energético mundial, pero cree que, bajo el liderazgo de Delcy Rodríguez, designada como presidenta encargada, aún nada está garantizado.

“Lo más probable es que la cooperación signifique abrir los espacios a las inversiones extranjeras (…). Es una cuestión de poder, pero también ahí no hay que subestimar que en realidad el espíritu de los venezolanos es de la defensa”, sostiene la académica.

El Maipo/Sputnik

spot_img

Lo más leido

Más Noticias

Así no debía partir el año. Por Jaime Bravo y Jorge Coulon

Así no debía partir el año, con esta nueva demostración de que el mundo del que tanto se...

Publicarán en Argentina los ensayos completos de Jorge Luis Borges

(Buenos Aires) En homenaje al destacado literato argentino Jorge Luis Borges como parte de las conmemoraciones por el...

Biblioteca Pública de Isla de Maipo inicia construcción de rampa de acceso universal

Las obras se extenderán por 60 días y permitirán el ingreso autónomo de personas con movilidad reducida o...

Europa endeudada: revelan cuánto crecerá la deuda pública del Viejo Continente

La deuda pública de la Unión Europea y la zona euro continuará creciendo este año, alcanzando el 83,8%...