El dirigente nacional de la organización campesina y productores agropecuarios aborda los desafíos de la agricultura familiar en el territorio del Maipo y plantea la necesidad de acercar a productores y consumidores. Para Orlando Contreras, el futuro del sector pasa por incorporar tecnología, enfrentar el cambio climático y generar nuevos espacios de comercialización fuera de los canales tradicionales.
Por Daniel Aguirre.
Acercar a los agricultores familiares del Maipo directamente con los consumidores es uno de los principales desafíos que plantea Orlando Contreras Hernández, presidente nacional del Movimiento Unitario Campesino y Etnias de Chile (MUCECH), organización que nació en Talagante en 1987 y que actualmente reúne a 16 organizaciones campesinas de carácter nacional y regional.
En conversación con El Maipo y elmaiponegocios.cl, Contreras abordó el escenario de la Agricultura Familiar Campesina (AFC), sus dificultades productivas y la necesidad de generar nuevas formas de comercialización. La discusión se vincula además con el encuentro sobre desarrollo productivo del territorio del Maipo que se realizará el 3 de octubre.
Para el dirigente, el desafío no consiste únicamente en aumentar la producción, sino también en modificar la relación entre quienes producen alimentos y quienes los consumen.
Del productor al consumidor
Contreras sostiene que los cambios en los hábitos de consumo obligan a buscar nuevas formas de comercialización.
Una de sus propuestas apunta a generar espacios donde las personas puedan desplazarse desde la ciudad hacia zonas agrícolas, conocer directamente a los productores y comprar sus productos.
“La gente necesita contacto, comprar directamente, conocer al agricultor familiar que produce los alimentos”, plantea.
El dirigente considera que detrás de cada productor existe una historia vinculada a la familia, la cultura y las tradiciones rurales, elementos que también pueden convertirse en parte de la experiencia de consumo.
La propuesta busca superar la idea de que la relación entre agricultor y consumidor se limita exclusivamente a la compraventa de alimentos.
“Más que comprar el producto, está comprando un servicio”, explica Contreras al referirse a experiencias desarrolladas en otros países.
A su juicio, el consumidor puede conocer dónde se produce, cómo se trabaja la tierra y qué prácticas se utilizan, generando un vínculo más directo con el territorio.
El Maipo como territorio agrícola
Para el presidente de MUCECH, uno de los problemas es que cuando se habla de Santiago suele pensarse principalmente en la ciudad, dejando en segundo plano las comunas rurales que forman parte de la Región Metropolitana.
Contreras plantea que el entorno de la capital mantiene importantes zonas agrícolas y que existe una oportunidad para acercar esa producción al principal mercado consumidor del país.
“Santiago no es solo Santiago”, sostiene.
Desde esa perspectiva, el territorio del Maipo podría desarrollar espacios donde converjan producción agrícola, gastronomía, turismo rural y comercialización directa.
El objetivo sería generar circuitos que permitan que las personas no solamente compren alimentos, sino que conozcan el territorio donde fueron producidos.
Agua, cambio climático y tecnología
La permanencia de la agricultura en el territorio también depende, según Contreras, de su capacidad para enfrentar los efectos del cambio climático y las restricciones relacionadas con el agua.
El dirigente sostiene que la agricultura debe ser económicamente viable para evitar que los productores terminen vendiendo sus tierras.
En ese escenario, plantea que la tecnología tendrá un papel cada vez más importante.
Menciona, entre otras iniciativas, proyectos relacionados con la infiltración de agua en acuíferos y el tratamiento de aguas servidas para su eventual utilización agrícola.
“Ya no basta producir, hay que producir con tecnología”, afirma.
Para Contreras, la incorporación de nuevas herramientas debe ir acompañada de prácticas que consideren el cuidado del medioambiente, el agua y el suelo.
También destaca el papel de las nuevas generaciones. A su juicio, los jóvenes rurales pueden convertirse en un factor importante para la renovación de la agricultura, debido a su formación y familiaridad con nuevas tecnologías.
Una agricultura que también necesita rentabilidad
La defensa de la agricultura familiar, plantea Contreras, no puede separarse de su sostenibilidad económica.
El dirigente advierte que si la actividad agrícola deja de ser rentable, aumenta el riesgo de que los propietarios vendan sus terrenos y que el suelo destinado a producir alimentos cambie de uso.
Por ello, sostiene que el desarrollo agrícola requiere combinar productividad, tecnología, comercialización y protección ambiental.
“Hay que ir produciendo con sentido, con respeto”, plantea.
En su visión, producir alimentos y proteger los recursos naturales no son objetivos separados, sino parte de un mismo modelo de desarrollo rural.
Municipios, Estado y privados: una articulación pendiente
Otro de los puntos que Contreras considera necesarios es una mayor coordinación entre agricultores, municipios, Gobierno Regional, Ministerio de Agricultura y sector privado.
A su juicio, uno de los problemas actuales es que distintos actores trabajan de manera separada, pese a formar parte de una misma cadena productiva.
“Aquí hay una alianza multifactorial”, sostiene.
La coordinación debería permitir fortalecer la comercialización, acercar a los productores a los consumidores y generar infraestructura que permita desarrollar nuevos mercados.
En ese proceso, también considera relevante el papel de instituciones como INDAP, organismo con el que MUCECH ha trabajado históricamente en materias relacionadas con la Agricultura Familiar Campesina. La propia organización señala que ha participado en la discusión de políticas públicas y programas destinados al mundo rural.
El encuentro del 3 de octubre como punto de partida
En este contexto se plantea el encuentro sobre desarrollo productivo del Maipo del 3 de octubre.
Contreras explica que MUCECH viene trabajando esta propuesta junto a actores del territorio y que la intención es discutir nuevas formas de comercialización y vinculación entre productores y consumidores.
El dirigente espera que la instancia permita mostrar una alternativa que posteriormente pueda ser replicada en otros territorios.
“Podemos mostrar que hay un desafío y que hay una forma de hacer un nuevo tipo de comercialización”, señala.
La propuesta contempla espacios donde, además de vender productos agrícolas, puedan desarrollarse otras actividades vinculadas al territorio, como gastronomía, turismo y experiencias relacionadas con la producción.
Para Contreras, el objetivo final es que la agricultura familiar no sea vista únicamente como una actividad productiva, sino como parte de una identidad territorial y cultural que también puede generar nuevas oportunidades económicas.
El Maipo




