Un nuevo hallazgo científico en el norte de Chile vuelve a poner en evidencia tanto la riqueza como la fragilidad de los ecosistemas del país. En pleno fenómeno del Desierto Florido 2025, un equipo de investigadores identificó una nueva especie de planta suculenta que ya enfrenta riesgo de desaparecer incluso antes de ser ampliamente conocida.
Se trata de Oxalis bifurcatifolia, una especie descubierta en el Desierto de Atacama, uno de los entornos más extremos del planeta. El hallazgo fue liderado por el biólogo Arón Cádiz-Véliz, de la Universidad de Concepción, junto al investigador Jean-François Casale, en el marco de estudios vinculados al Desierto Florido.
Esta nueva especie habita en un área muy acotada de la Región de Atacama, entre Caleta Totoral y Carrizal Bajo, desarrollándose en ecosistemas influenciados por la camanchaca, una niebla costera clave para la vida en zonas áridas. Su nombre responde a una característica particular: sus hojas presentan folíolos bifurcados que forman una especie de horquilla.
Una de sus adaptaciones más llamativas es su carácter efímero. La planta permanece la mayor parte del tiempo bajo tierra, almacenando agua y nutrientes en estructuras similares a tubérculos. Solo en años lluviosos —cuando ocurre el Desierto Florido— emerge, florece y se reproduce antes de volver a desaparecer de la superficie.
“En los años lluviosos, la parte aérea se desarrolla, hace fotosíntesis y genera flores. Una vez que produce la semilla, la parte aérea muere y solo sobrevive la estructura bajo tierra. Por eso, si no hay un evento de Desierto Florido, es prácticamente imposible encontrarla“, explica Cádiz-Véliz.
Sin embargo, pese a su reciente descubrimiento, la especie ya enfrenta un escenario crítico. Debido a su limitada distribución —registrada solo en tres localidades—, los investigadores proponen clasificarla como “En Peligro” según criterios internacionales.
Las amenazas son múltiples: expansión minera, apertura de caminos, pastoreo, cambio climático y el aumento del turismo en temporadas de floración. Sobre este último punto, el científico advierte: “El tránsito fuera de los senderos, la recolección de flores y el paso de vehículos generan un daño que puede perdurar mucho más allá de una sola temporada”.
Actualmente, las zonas donde habita la especie no cuentan con protección formal, lo que refuerza el llamado de la comunidad científica a ampliar áreas resguardadas como el Parque Nacional Llanos de Challe.
El descubrimiento de esta pequeña planta no solo amplía el conocimiento sobre la biodiversidad chilena, sino que también evidencia la urgencia de proteger ecosistemas únicos que, incluso antes de ser plenamente estudiados, ya están bajo amenaza.
El Maipo




