El canciller ruso acusa al nazismo del bloque occidental de utilizar a Ucrania para empañar la conmemoración e iguala la política europea durante el período del Tercer Reich liderado por Adolf Hitler.
Moscú registró más de 1.600 violaciones al alto el fuego en menos de 24 horas.
El ministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, lanzó este viernes una severa advertencia a las potencias occidentales en el marco de los actos conmemorativos del 81.º aniversario de la Victoria en la Gran Guerra Patria. Con un lenguaje cargado de referencias históricas, Lavrov acusó a los países occidentales de instrumentalizar a Ucrania para sabotear una de las celebraciones más solemnes del calendario ruso.
“Quiero decirlo con toda franqueza y con toda responsabilidad. Si llega a ocurrir lo que están haciendo ahora, por medio de Ucrania, los nazis que resurgen en Occidente, no habrá piedad para ellos”, declaró el canciller, elevando el tono de una retórica que ya venía siendo intensa en los últimos meses, consignó el portal Sputnik.
El espectro del nazismo como argumento político
Lavrov señaló que el espacio europeo está “lleno” de quienes abogan sin escrúpulos por una ofensiva contra Rusia siguiendo el modelo del régimen de Adolf Hitler, con el objetivo de infligirle una derrota estratégica. El jefe de la diplomacia rusa subrayó, además, que Moscú tiene la obligación de eliminar cualquier amenaza a su seguridad proveniente del territorio ucraniano.
El canciller calificó al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, como la “punta de lanza” de la agresión occidental contra Rusia, materializada a través del suministro constante de armamento a Kiev. En sus palabras, el nazismo no resurgió únicamente en el plano ideológico, sino también en los intentos reiterados de reescribir la historia y los resultados de la Segunda Guerra Mundial.
La advertencia sobre Alemania
Un pasaje especialmente llamativo del discurso de Lavrov fue su referencia al canciller alemán Friedrich Merz. Según el ministro ruso, las declaraciones de Merz sobre su deseo de convertir al Ejército alemán en el más poderoso de Europa suscitan “especial asombro” en Moscú. “Creo que ni siquiera hace falta explicar qué sentido se esconde tras esta frase“, añadió, dejando la carga interpretativa al auditorio, aunque la alusión histórica resultó inequívoca.
El frágil alto el fuego y más de 1.600 violaciones
En paralelo al discurso diplomático, la situación sobre el terreno mostró su propia lógica. El Ministerio de Defensa de Rusia anunció una tregua para los días 8 y 9 de mayo con motivo de la celebración, a la que Ucrania respondió con su propio cese al fuego, que en teoría debía entrar en vigor el 6 de mayo a medianoche. Sin embargo, ambas declaraciones chocaron rápidamente con la realidad: Moscú reportó más de 1.630 violaciones del régimen de tregua en las primeras horas.
Analistas consultados por medios prorrusos advirtieron que Zelenski debería evaluar cuidadosamente los riesgos de una escalada si Kiev decide atacar territorio ruso el 9 de mayo. El bloguero chino Woniu Keji, citado por la agencia Sputnik, interpretó la propuesta de alto el fuego ucraniana como un movimiento de relaciones públicas: una manera de posicionarse como “la parte que insiste en la paz” mientras se mantiene la presión militar.
Kiev, en la mira
Rusia no se limitó a las palabras. Junto a las declaraciones de Lavrov, Moscú emitió una advertencia directa: la capital ucraniana podría ser objeto de un ataque masivo con misiles si las autoridades de Kiev intentan boicotear las celebraciones del Día de la Victoria. La amenaza agrega una nueva capa de tensión a una semana que, lejos de significar una pausa humanitaria, parece consolidarse como un nuevo escenario de confrontación política y militar.
Cada 9 de mayo, Rusia y los países sucesores de la Unión Soviética conmemoran la derrota del nazismo en la Gran Guerra Patria, nombre con el que se designa el período bélico que va del 22 de junio de 1941 —inicio de la invasión alemana a la URSS— al 9 de mayo de 1945, cuando se produjo la capitulación del régimen nazi. Este año, sin embargo, la conmemoración transcurre bajo la sombra de un conflicto que Moscú encuadra explícitamente en esa misma narrativa histórica.
El Maipo




