(Tel Aviv) El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, rechazó hoy el regreso de los residentes de los campamentos de refugiados de Yenín, Tulkarem y Nur Shams, en el norte de Cisjordania, y afirmó que el ejército mantendrá el control de esa zona.
Netanyahu hizo estas declaraciones durante una visita a la denominada zona de costura, situada entre Israel y los territorios palestinos ocupados, en un vídeo difundido y reproducido por medios de comunicación israelíes, incluido el diario Israel Hayom.
El jefe del Gobierno describió el campamento de Tulkarem como un «antiguo bastión del terrorismo» y elogió las operaciones militares israelíes en esa área.
Sus declaraciones se produjeron después de que el Tribunal Supremo de Israel ordenara el domingo al Gobierno presentar un calendario para completar las medidas necesarias para el retorno de los palestinos desplazados de los tres campamentos y estudiar mecanismos para acelerar su regreso.
Desde comienzos de 2025, las fuerzas israelíes impiden que miles de palestinos desplazados de esas localidades vuelvan a sus hogares.
Netanyahu rechazó la posibilidad de permitir su retorno y calificó de saboteadores a los residentes de los campamentos. Asimismo, aseguró que el ejército israelí permanecerá en la zona y descartó la presencia de fuerzas militares árabes al oeste del río Jordán.
El primer ministro reiteró también que Israel mantendrá el control territorial desde el río Jordán hasta el mar Mediterráneo y anunció que su Gobierno continuará promoviendo la expansión de los asentamientos.
En sus declaraciones, Netanyahu advirtió igualmente sobre la posibilidad de que las fuerzas de seguridad palestinas en Cisjordania vuelvan sus armas contra Israel, un escenario al que aludió como un posible «golpe de los fusiles».
Aseguró que el ejército israelí había preparado un plan para responder a esa eventualidad y advirtió a sus adversarios que no pusieran a prueba las capacidades militares de su país.
Las declaraciones se producen en medio del debate político israelí sobre el futuro de Cisjordania. A finales de septiembre, Avigdor Lieberman, dirigente del partido opositor de derecha Yisrael Beiteinu, generó controversia al proponer un entendimiento con Jordania para que ese país asumiera responsabilidades administrativas y de seguridad en las áreas A y B de Cisjordania, en el marco de una fórmula que denominó «confederación israelí-jordana».
El Acuerdo de Oslo II, firmado en 1995 entre Israel y la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), dividió Cisjordania en tres áreas. La zona A quedó bajo control civil y de seguridad palestino; la B, bajo administración civil palestina y control de seguridad israelí; y la C, que representa aproximadamente el 60 por ciento del territorio, bajo control israelí.
Las declaraciones de Netanyahu coinciden con la campaña electoral previa a los comicios para la Knéset, previstos para el 27 de octubre, en un contexto marcado por las consecuencias de la operaciones isralies en la Franja de Gaza iniciada en octubre de 2023 y la persistencia de las operaciones militares de Tel Aviv en los territorios palestinos ocupados.
El Maipo/PL



