Cada 8 de marzo, en el marco del Día Internacional de la Mujer, se multiplican las reflexiones sobre la desigualdad de género en distintos ámbitos de la sociedad. Uno de los temas que ha cobrado creciente relevancia en los últimos años es el vínculo entre mujeres y medio ambiente, especialmente en un contexto marcado por la crisis climática global.
Diversos estudios han evidenciado que las mujeres cumplen un papel fundamental en la protección de los ecosistemas, la gestión de recursos naturales y el impulso de soluciones frente al cambio climático. Sin embargo, al mismo tiempo suelen ser uno de los grupos más vulnerables ante sus impactos.
Una relación directa con el territorio
Según datos de ONU Mujeres, en muchas regiones del mundo las mujeres son responsables de tareas clave como la recolección de agua, la producción agrícola familiar y el cuidado de los recursos naturales. Esta relación cotidiana con el entorno las convierte en actoras esenciales en la adaptación al cambio climático.
Al mismo tiempo, fenómenos como las sequías, la degradación del suelo o los desastres naturales suelen afectar de manera desproporcionada a mujeres y niñas, especialmente en comunidades rurales o en contextos de pobreza.
El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) ha advertido que las desigualdades de género pueden amplificar los efectos de la crisis climática, limitando el acceso de las mujeres a recursos, financiamiento, tierra o espacios de toma de decisiones.
Liderazgo femenino en la defensa ambiental
A pesar de estas brechas, el liderazgo femenino en la defensa del medio ambiente se ha fortalecido en todo el mundo. Desde activistas juveniles hasta lideresas indígenas, muchas mujeres encabezan movimientos que buscan proteger territorios, bosques y fuentes de agua.
Figuras como Greta Thunberg, referente del movimiento climático juvenil, o la activista hondureña Berta Cáceres —asesinada en 2016 por su lucha contra proyectos hidroeléctricos— se han convertido en símbolos de esta defensa ambiental.

En América Latina, organizaciones sociales destacan que muchas comunidades cuentan con mujeres al frente de procesos de conservación, reforestación y agricultura sustentable.
Más participación para enfrentar la crisis climática
Organismos internacionales como Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) sostienen que integrar la perspectiva de género en las políticas climáticas no solo es una cuestión de justicia social, sino también una estrategia clave para enfrentar la crisis ambiental.
Estudios citados por la organización muestran que cuando las mujeres participan en la gestión de recursos naturales o en procesos de toma de decisiones ambientales, los proyectos tienden a ser más sostenibles y eficaces a largo plazo.
En ese sentido, el desafío sigue siendo ampliar su participación en espacios políticos, científicos y económicos vinculados a la transición ecológica.
Un desafío global
En un escenario donde el planeta enfrenta aumento de temperaturas, pérdida de biodiversidad y crisis hídrica, especialistas coinciden en que avanzar hacia sociedades más igualitarias también es parte de la solución ambiental.
En este nuevo 8M, la relación entre mujeres y naturaleza vuelve a situarse en el centro del debate, recordando que la defensa del medio ambiente también pasa por reconocer el rol y el liderazgo de quienes históricamente han cuidado los territorios.
El Maipo




