Por Juan Lehmann
El presidente argentino anunció un paquete de reformas que incluye un mecanismo de cierre automático del gasto público al agotarse las partidas presupuestarias, inspirado en el “shutdown” estadounidense, junto a cambios en la Carta Orgánica del Banco Central. “No pasa el filtro constitucional”, advirtió a Sputnik un experto.
El Gobierno de Javier Milei presentó esta semana un paquete de reformas institucionales con el que busca recuperar la iniciativa política tras cuatro meses signados por tensiones internas: el cierre automático del gasto al agotarse las partidas presupuestarias, la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y cambios en el mercado de capitales y el sistema impositivo.
La medida más llamativa es el denominado shutdown, término tomado del sistema político estadounidense. “Cuando agotás el presupuesto, no se puede gastar más y se apaga el Estado”, ilustró Milei en declaraciones radiales, y confirmó que enviará el proyecto al Congreso.
La versión argentina, sin embargo, respondería a una lógica diferente. En EEUU, el mecanismo se activa por falta de acuerdo legislativo; en el esquema que diseña la Casa Rosada, el disparador sería el agotamiento efectivo de las partidas presupuestarias. Cuando una dependencia consuma sus fondos, no podría comprometer nuevos gastos, salvo en áreas declaradas esenciales.
El anuncio surgió de una reunión encabezada por Milei en la residencia de Olivos, con el ministro de Economía, Luis Caputo; el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger; y el titular del Banco Central, Santiago Bausili. El objetivo fue definir el formato final de las reformas, que el presidente describió como medidas para “reparar 91 años de estafas de la política”.
La reforma del Banco Central es la otra pieza central del paquete. Milei busca revertir los cambios de 2012, bajo la presidencia de Cristina Kirchner (2007-2015), que ampliaron la misión de la entidad más allá de preservar el valor de la moneda. La nueva carta orgánica prohibirá, con sanciones penales, que el Banco Central financie al Tesoro mediante emisión monetaria.
El contexto político del anuncio es significativo. El paquete de reformas llega diez días después de la renuncia de Manuel Adorni a la Jefatura de Gabinete, quien debió abandonar el cargo tras cuatro meses de una investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito. Con estas iniciativas, Milei busca recuperar la agenda y redirigir la atención hacia el programa económico.
El proyecto enfrenta un obstáculo institucional de base: Argentina gobernó los dos últimos años sin presupuesto aprobado por el Congreso. La Ley de Administración Financiera establece que, ante la ausencia de ley presupuestaria, rige la del año anterior con los ajustes del Ejecutivo. El “shutdown” requeriría modificar ese marco mediante una nueva ley específica.
Uno de los desafíos más complejos remite al discernimiento entre aquellos qué gastos que se frenarían y los que quedarían exceptuados. Salarios del sector público, jubilaciones, transferencias a provincias y servicios de salud difícilmente puedan interrumpirse sin consecuencias legales y sociales. El Gobierno todavía no precisó si el mecanismo operará por ministerio, jurisdicción o partida presupuestaria específica.
¿Un modelo importado?
“Me preocupa el andamiaje institucional de Argentina, que no es el mismo que el de Estados Unidos”, dijo a Sputnik Pablo Salinas, analista y consultor político. “Si bien somos presidencialismos bicamerales, hay muchas diferencias institucionales, y las instituciones también se apalancan en sociedades y en costumbres”, señaló.
Salinas planteó una pregunta concreta sobre el impacto federal del mecanismo. “¿Qué les diría el Gobierno a las provincias? ¿Que les dejarían de transferir dinero? ¿Qué pasa con los recursos coparticipables, que son una fuente de financiamiento crucial? Se abren un montón de interrogantes que, considero, van a dejar esto en materia abstracta”, sostuvo.
Para el analista, la iniciativa responde a una lógica de acumulación de agenda. “Me parece que es más una estrategia para poner muchos temas para que se solapen unos con otros”, apuntó. “Argentina ya tiene estipulado un mecanismo para cuando no cuentas con presupuesto, y este Gobierno lo utilizó dos veces consecutivas”, recordó.
Consultado por Sputnik, Hugo Haime, sociólogo y director de Hugo Haime & Asociados, fue categórico. “Eso está contemplado en la constitución norteamericana, no en la argentina. Me parece que no pasa el filtro constitucional. Además, generaría un nivel de indignación social brutal”, advirtió.
Para Haime, la iniciativa revela la lógica ideológica del presidente del país sudamericano. “Es como forzar una situación: si no hay más plata, no hay servicios. Pertenece a su batalla cultural”, sostuvo, agregando que “tiene consistencia con su idea de que el Estado prácticamente no tiene que existir, limitando el accionar casi exclusivamente al mundo de los privados”, señaló.
El equilibrio fiscal como bandera electoral
“Todo el programa económico gira básicamente alrededor del equilibrio fiscal y del pago de los intereses de deuda, y es prácticamente una bandera en términos de discurso político: el Gobierno hace todo lo posible por sostenerlo, lo cual da cuenta de su relevancia en términos discursivos”, destacó Salinas. Cada vez que se publican los resultados fiscales, el ministro Caputo los difunde en sus redes, precisó.
El analista advirtió sobre la tensión de cara al año electoral. “El Gobierno va a tener que negociar consigo mismo el equilibrio fiscal con alguna situación mejor de la economía familiar, que está bastante mal”, sostuvo. “El indicador que más me preocupa es cómo crece el endeudamiento con tarjetas y billeteras virtuales”, señaló.
Salinas cuestionó la lógica de fondo de la propuesta. “Hay un razonamiento un tanto infantil: si una actividad privada no tiene dinero, va a la quiebra. Pero el Estado tiene otras obligaciones y una continuidad muy distinta”, sostuvo.
“Es el eterno debate de los años 90, durante el auge del neoliberalismo, cuando decían que la economía era como la de los hogares y que no se puede gastar más de lo que ingresa”, remarcó.
Haime coincidió en la lectura sobre la fragilidad del respaldo ciudadano. “Este es un Gobierno muy hábil en el manejo de las expectativas. La gente tiene dificultades en sus ingresos, pero hay un sector —alrededor del 36%— que piensa que el ajuste tiene sentido porque finalmente le va a llegar el beneficio”, sostuvo.
“Si el gobierno logra mantener esa expectativa, bien. Ahora, si de acá a un tiempo eso no sucede, el beneficio va a desaparecer”, advirtió el experto. “Lo anterior le mostró que no era bueno, pero eso no significa que cualquier otro gobierno que venga no tenga que prometer lo mismo”, precisó.
El Maipo/Sputnik




