En medio de una escalada bélica sin precedentes en Medio Oriente, el respaldo público a las acciones militares de la administración Trump parece tambalearse. Según un reciente sondeo publicado por Ipsos y la agencia Reuters, solo uno de cada cuatro estadounidenses aprueba el ataque coordinado que resultó en la muerte del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, y otros altos mandos del régimen.
Desaprobación ciudadana y división partidista
Los datos revelan un panorama complejo para la Casa Blanca. Mientras el operativo —iniciado el pasado sábado 28 de febrero— es ampliamente conocido por la población (9 de cada 10 ciudadanos afirman estar informados), el apoyo es minoritario:
- Aprobación: 27%
- Desaprobación: 43%
- Indecisos: 29%
La brecha ideológica es profunda. El 55% de los republicanos respalda la decisión, frente a un escaso 13% que se opone. En el espectro opuesto, el rechazo es tajante: el 74% de los demócratas reprueba el bombardeo, con solo un 7% a favor.
El debate sobre la legalidad y la “amenaza inminente”
La ofensiva ha reavivado una batalla constitucional en Washington. Desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca en enero de 2025, el control del Ejecutivo sobre el Legislativo ha sido un punto de fricción constante.
Los demócratas sostienen que el ataque fue inconstitucional al no contar con el aval del Congreso. El senador Tim Kaine señaló, tras una sesión informativa reservada, que el gobierno no ha presentado pruebas de una “amenaza inminente” que justificara saltarse la autoridad legislativa.
“En esa sala no se presentó ninguna prueba que sugiriera que Estados Unidos enfrentaba una amenaza inminente por parte de Irán”, declaró Kaine a la agencia AFP.
Con el paso de las jornadas, crecen las dudas sobre el argumento esgrimido por la Casa Blanca
Como escribe el mítico corresponsal David E. Sanger en el New York Times, estamos ante una “guerra de elección” y no de necesidad. Básicamente, ni Trump ni Netanyahu tenían una urgencia para atacar, pero lo hicieron porque lo eligieron, porque quisieron, porque entendieron, dice, que el momento era propicio, dadas las horas bajas del régimen: protestas en las calles, represión estatal, crisis económica, daño de las sanciones internacionales…consigna el diario HuffPost
Afirma Sanger que otros presidentes de EEUU no tuvieron la mentalidad de Trump de dar el paso de una vez, porque se sentían atados por el derecho internacional, sus mayorías en el Senado y la Cámara de Representantes o el criterio de Naciones Unidas (por más que no sea esta la primera guerra ilegal del país). Pero todo eso hacía que se contuvieran. Trump no, está en su segundo y último mandato, quiere hacer historia, muere por lograr el Nobel de la Paz y esta es la manera que entiende que será la buena, un viraje militarista que no estaba en sus promesas de campaña.
El Maipo




