Por Eduardo Bautista
El viaje del presidente Donald Trump a Pekín para reunirse con su homólogo chino, Xi Jinping, podría interpretarse como una muestra de que el tablero mundial ya no es de corte unipolar, sino multipolar, ya que Washington aparentemente aprendió que debe coexistir con otra gran potencia, observan analistas a Sputnik.
“La visita de Trump a China demuestra que EEUU ya no es la máxima potencia internacional. Y queda claro que ninguno aceptará por completo las condiciones del otro”, señala Carlos Manuel López Alvarado, académico en Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
En un contexto de interdependencia económica y comercial global, dice el analista, EEUU ha entendido que negociar es vital en un escenario de “competencia estructural” en el que Pekín tiene mucho que ganar. De ese modo, apunta, Trump puso sobre la mesa de Xi “algunos de sus intereses más estratégicos, como las tierras raras que posee China y los grandes avances tecnológicos y, por ende, armamentistas”.
“EEUU buscó en Pekín una salida decorosa de una serie de prácticas comerciales y políticas que la misma Administración Trump originó con el objetivo de tratar de inclinar la balanza en favor de EEUU”, añade el internacionalista.
Trump llegó a Pekín con EEUU “en estado de desgaste y debilidad”
El objetivo de Washington de ahogar económicamente a China mediante aranceles agresivos no funcionó y, por ello, el presidente estadounidense Donald Trump se reunió con su par, Xi Jinping, en una posición de menor fuerza, dice en charla con Sputnik el analista internacional Tadeo Casteglione.
“EEUU llega a Pekín en un estado de desgaste y debilidad tras no lograr sus objetivos en año y medio de gestión de Trump”, señala el experto. China, en cambio, recibió a Trump en una “posición fuerte” porque ha logrado sobreponerse a las coyunturas geopolíticas actuales y ha obtenido mejores resultados, pues “ha neutralizado los ataques comerciales de EEUU”, agrega Casteglione.
“En la reunión de Pekín observamos un cambio radical de discurso en Donald Trump. Ahora no se presentó como el ‘policía malo’, sino como el ‘policía bueno’ que trata de engatusar a China a través de inversiones y cooperación. De algún modo, esto nos habla de la desesperación que hay en la Casa Blanca por querer imponer sus condiciones”, sostiene el analista.
Según Casteglione, “Washington ya no está en calidad de imponer condiciones a China” y ahora deberá “gestionar sus relaciones con Taiwán” si no quiere cruzar una línea roja en la que ha insistido Pekín.
El Maipo/Sputnik




