La fiscalía estadounidense reformuló sus acusaciones contra Nicolás Maduro tras reconocer que el supuesto grupo criminal es solo un término coloquial para describir redes de corrupción sin estructura jerárquica definida.
El caso contra el presidente venezolano Nicolás Maduro sufrió un giro inesperado cuando documentos del Departamento de Justicia de Estados Unidos, analizados por The New York Times, revelaron que la fiscalía eliminó referencias al “Cártel de los Soles” como organización criminal estructurada en sus acusaciones más recientes.
La acusación original de 2020 sostenía que Maduro “ayudó a gestionar y, en última instancia, a liderar el Cártel de los Soles”. Sin embargo, tras el operativo del 3 de enero que trasladó al mandatario venezolano a Nueva York, los fiscales modificaron su postura. Ahora describen el término como un “sistema de patronazgo” y una “cultura de corrupción” vinculada al narcotráfico, no como una organización con mando único.
Un término sin sustento
Expertos en crimen organizado consultados por el diario neoyorquino señalaron que “Cártel de los Soles” es una expresión coloquial que data de los años 90, utilizada para referirse genéricamente a funcionarios civiles y militares venezolanos involucrados en corrupción relacionada con el narcotráfico, pero sin una estructura jerárquica real.
El propio Departamento de Justicia admite que el uso del término en la acusación inicial no provino de investigaciones que demostraran una organización formal, sino de un lenguaje repetido sin cuestionamiento entre agencias gubernamentales.
Consecuencias diplomáticas
Este cambio deja en una posición incómoda a varios gobiernos sudamericanos que declararon al “Cártel de los Soles” como organización terrorista siguiendo la línea de Washington.
“La resignificación del Cártel de los Soles pone en una posición incómoda a los países que replicaron las políticas de EEUU como un acto reflejo y deja en evidencia la falta de una mirada estratégica”, señaló a Sputnik la analista internacional Julieta Heduvan.
Países como Argentina, Ecuador, Perú y Paraguay, que adoptaron estas designaciones buscando alineamiento con Estados Unidos, ahora enfrentan cuestionamientos sobre la ausencia de una política exterior independiente y planificación estratégica propia.
La redefinición representa un ajuste significativo al discurso oficial estadounidense sobre Venezuela y debilita uno de los pilares centrales de las acusaciones que justificaron el traslado de Maduro a territorio estadounidense.
El Maipo



