Por Victoria H.M.
La muerte del elefante Craig no es solo la desaparición de un animal extraordinario, sino el cierre de un capítulo irrepetible en la historia natural de África. Con sus colmillos monumentales y su carácter sereno, Craig representaba una rara combinación de majestuosidad y calma que lo convirtió en un símbolo viviente de lo que la conservación bien gestionada puede lograr cuando la protección supera a la amenaza.
Craig, un elefante macho que vivió 54 años en el Parque Nacional de Amboseli (Kenia), falleció por causas naturales el 3 de enero de 2026, según confirmó el Servicio de Vida Silvestre de Kenia (KWS).
Este ejemplar formaba parte de una clase extremadamente rara conocida como super tuskers, caracterizados por tener colmillos de más de 45 kg cada uno que casi rozaban el suelo al caminar, un rasgo que los hizo célebres y vulnerables durante décadas por la caza furtiva.
Muerte del elefante Craig: el adiós a un icono de la conservación africana
El emblemático Craig, uno de los últimos «super tuskers» de África, como se conoce a los elefantes machos de colmillos gigantes, falleció en las primeras horas de este sábado a la edad de 54 años en el parque nacional de Amboseli, confirmó el Servicio de Vida Silvestre de Kenia (KWS, en inglés).
«Más allá de sus extraordinarios colmillos, Craig era muy querido por su naturaleza extraordinariamente tranquila. Parecía comprender su lugar en el mundo, deteniéndose pacientemente a menudo mientras los visitantes lo fotografiaban y filmaban», dijo el KWS en un comunicado.
«Ampliamente documentado y admirado a nivel mundial, se convirtió en un verdadero embajador de Amboseli y un símbolo de conservación exitosa«, añadió.
Este ejemplar formaba parte de una clase extremadamente rara conocida como super tuskers, caracterizados por tener colmillos de más de 45 kg cada uno que casi rozaban el suelo al caminar, un rasgo que los hizo célebres y vulnerables durante décadas por la caza furtiva.
Un elefante tranquilo convertido en embajador de Amboseli
A pesar de su imponente presencia, Craig tenía un carácter muy tranquilo y permitía que lo observaran desde excepcionalmente cerca, siempre acompañado por un guardabosques asignado especialmente para este paquidermo.
La ONG Amboseli Trust for Elephants, que se dedica a investigar a estos animales, confirmó a través de la red social X que murió por «causas naturales».
Craig nació en enero de 1972 de la matriarca elefanta Cassandra y era uno de los pocos «super tuskers» que quedan en África -caracterizados por colmillos con un peso de más de 45 kilos cada uno-, lo que hacía de él «un monumento viviente del patrimonio natural de África».
Engendró a varias crías, «asegurando que su poderoso linaje y su carácter apacible perduren de generación en generación», subrayó el KWS, cuyas medidas de protección, en colaboración con conservacionistas y la comunidad local, hicieron posible la longevidad del elefante.
«El monitoreo continuo, las iniciativas contra la caza furtiva, la protección del hábitat y la gestión comunitaria garantizaron que Craig viviera en libertad y seguridad, demostrando lo que el compromiso colectivo con la conservación de la vida salvaje puede lograr«, concluyó el organismo.
Aunque su fallecimiento marca el fin de un símbolo vivo de la fauna africana, muchos de sus descendientes y el legado de su protección continúan inspirando a generaciones de conservacionistas y visitantes, recordando la importancia de conservar la biodiversidad del continente.
El declive alarmante de los elefantes africanos
El número de elefantes en África ha disminuido un 60 % durante los últimos 50 años, según los datos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), lo que empujó a la institución a declararlos en peligro de extinción.
Sus principales amenazas son la pérdida de sus hábitats y la caza furtiva incentivada por la demanda del marfil, procedente sobre todo de algunos países asiáticos.
Se cree que muchos de los «super tuskers» que quedan vivos se encuentran en el ecosistema de Amboseli, debido la composición genética particular de esta población y a la protección que se les ha proporcionado.
Aunque su fallecimiento marca el fin de un símbolo vivo de la fauna africana, muchos de sus descendientes y el legado de su protección continúan inspirando a generaciones de conservacionistas y visitantes, recordando la importancia de conservar la biodiversidad del continente.
El Maipo/Ecoticias



