Sábado, Marzo 7, 2026

La “Ley de Estrategia de Transición” para Venezuela impulsada en EEUU “no tendrá éxito”, estima un experto

Compartir:

Por José Negrón Varela

Las imágenes de la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, reuniéndose con figuras clave del gabinete de Donald Trump han marcado un hito en la relación bilateral, evidenciando un entendimiento práctico basado en la estabilidad energética.

Sin embargo, en el Congreso estadounidense, el legislador demócrata Jared Moskowitz ha introducido el proyecto H.R. 7674, denominada Ley de Estrategia de Transición Democrática de Venezuela, mediante la que se busca imponer una hoja de ruta para el cambio de Gobierno en Caracas, generando interrogantes sobre las fracturas internas en la clase política estadounidense.

Sputnik conversó con Leonardo Flores, activista de la organización Code Pink, con sede en Washington D. C., quien analizó las posibles motivaciones de este proyecto, así como los actores involucrados y las perspectivas de que dicha ley se concrete.

“Cero posibilidades de éxito”

“Este proyecto de ley pide que, en 180 días, el Departamento de Estado presente un informe al Congreso sobre la supuesta transición democrática en Venezuela”, explicó Flores, detallando que el texto exige detalles sobre la liberación de detenidos, la limitación de la influencia de países como Rusia, China, Irán y Cuba, además de un plan para financiar a la “sociedad civil y medios independientes”.

La primera gran contradicción que señala el experto es el origen de la iniciativa. Moskowitz, sobre quien el experto señaló que posee el “tercer menor número de patrocinadores en sus proyectos de ley”, es un demócrata. Esto, en el contexto de la invasión estadounidense en la nación latinoamericana el pasado 3 de enero, que derivó el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, revela una profunda desorientación en la bancada opositora.

“Los demócratas no saben cómo responder a los acontecimientos del 3 de enero. No tienen una estrategia coherente”, sentenció Flores. “Hay muchos demócratas que ahora están atacando al presidente Trump desde la derecha. No están criticando la acción militar, el golpe, la flagrante violación del derecho internacional. Lo que dicen es: ‘¿Cómo es posible que hayas dejado intacto el llamado régimen en Venezuela?'”.

Flores profundiza en el perfil del congresista para explicar el oportunismo electoral detrás de la jugada. Moskowitz representa un distrito en el sur de Florida, una región con una alta concentración de votantes venezolanos y cubanoamericanos.

En un ciclo electoral donde en ocho meses se renovará toda la Cámara de Representantes, y tras haber ganado su escaño por un margen de apenas 15.000 votos en 2024, Moskowitz se enfrenta a una reelección muy disputada. “Esto refleja que los demócratas del sur de Florida están intentando presentarse como si tuvieran una línea más dura contra Venezuela que los mismos republicanos”, argumentó el activista.

Pese al ruido mediático en torno a la iniciativa, Flores ve poco probable que prospere: “Creo que tiene casi cero posibilidades de éxito”. Su diagnóstico se basa en la mecánica del poder en Washington: la verdadera presión sobre Trump para endurecer su política hacia Venezuela no vendría de la oposición, sino de su propia base republicana.

Petróleo vs. ideología

El telón de fondo de esta movida legislativa es el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y consulares entre ambos países, un proceso que cuenta con el explícito visto bueno de Washington. Flores observa este fenómeno como un síntoma de una profunda división dentro del propio Ejecutivo estadounidense.

“El presidente Trump, en los últimos días, ha tomado varias acciones que son un reconocimiento de facto de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez”, afirmó Flores, contrastando esta postura con la del Departamento de Estado que, en sus comunicados, se refiere a Rodríguez como “líder del gobierno interino”.

Esta dualidad refleja la pugna entre dos facciones: una, liderada por los sectores energéticos y económicos, que ve a Venezuela como un socio comercial crucial para la estabilidad de los precios de la gasolina, y otra, encabezada por el secretario de Estado Marco Rubio —a quien Flores define como “un ideólogo”—, que mantiene como objetivo principal el cambio de régimen para, desde allí, intentar desestabilizar también a Cuba.

“En este momento, el mayor interés de Estados Unidos es el petróleo, la minería y la electricidad. No están tan interesados en lo político por ahora”, enfatizó el activista, subrayando que la política de Trump, en la práctica, no apunta a una confrontación, sino a la estabilidad operativa.

La gran perdedora del tablero

En este reacomodo geopolítico, la figura de María Corina Machado emerge como un factor de potencial conflicto. Para Flores, la líder opositora es “una de las personas que más perdió con este ataque del 3 de enero”, quedando “totalmente aislada”. Según su análisis, Trump ya ha comunicado en varias ocasiones que ella “no va a ser la líder en Venezuela porque no cuenta con el apoyo”.

Ante esta realidad, Machado habría girado hacia el Partido Demócrata para intentar impulsar sus objetivos, una movida que, lejos de fortalecerla, le ha granjeado “un rechazo y fuertes críticas” dentro del círculo íntimo de Trump. Flores advierte que un intento de Machado por ingresar a Venezuela sin el consenso de la Casa Blanca sería interpretado “como un acto de sabotaje a las negociaciones en curso”.

“Si María Corina entra, esto podría desequilibrar todas las negociaciones en curso y podría llevar al fracaso de esas negociaciones”, vaticinó, sugiriendo que el Gobierno bolivariano quedaría en libertad de acción frente a ella. La razón es simple, según el activista: “Él [Trump] quiere que ella esté fuera del tablero, fuera de la mesa, y ella insiste e insiste en entrar en estos temas cuando ya se le ha dicho de mil maneras que ella no va a jugar”.

La gasolina manda

Finalmente, Flores enmarca el futuro de la relación bilateral en la coyuntura electoral de noviembre. Para el experto, el énfasis en la “hoja de ruta de Marco Rubio” —que incluye la transición política— responde a los intereses del lobby cubanoamericano de Miami, un proyecto de larga data. Sin embargo, la verdadera variable electoral es la economía.

“Lo que sí responde a las elecciones es el énfasis de la otra facción dentro de la Casa Blanca, el énfasis en el petróleo, porque quieren mantener los precios de la gasolina estables de cara a estas elecciones”, explicó Flores. En un contexto de guerra y tensiones globales que afectan el mercado energético, la administración Trump necesita que el petróleo venezolano fluya.

“El gran tema electoral para el presidente Trump va a ser la economía interna de Estados Unidos y los precios de la gasolina”, sentenció.

El Maipo/Sputnik

spot_img
spot_img

Mas noticias

Más Noticias

Reforma agraria y gobernanza justa de la tierra urge para justicia rural latinoamericana

(Brasilia) La reforma agraria y la gobernanza justa de la tierra emergieron como temas fundamentales en la 39...

Reunión de FAO en Brasil cerró con éxito y El Salvador mira a 2028

(Brasilia) La 39 Conferencia Regional de la FAO para América Latina y el Caribe concluyó hoy de manera...

Corte Suprema confirma condenas contra militares (r) por fraude en arista “Tecnodata”

La Segunda Sala del máximo tribunal del país ratificó, en un fallo unánime, las sentencias dictadas previamente por...

EEUU pierde más de 90.000 empleos sólo en febrero

Según un reporte publicado por la Oficina de Estadísticas Laborales de EEUU, el país norteamericano perdió de...