Hace más de un siglo, en una cancha del puerto de Talcahuano, surgió una acción que cambiaría para siempre la manera de entender el fútbol. No fue producto del azar ni de una moda pasajera, sino del ingenio y la audacia de un jugador que buscó una solución distinta ante la imposibilidad de jugar el balón de frente. Así nació la chilena, una maniobra que con el tiempo se transformó en uno de los gestos técnicos más reconocibles y admirados del deporte.
El autor de aquella acción fue Ramón Unzaga Asla, futbolista de origen vasco que defendía al Club Deportivo Estrella del Mar. En una época en que el fútbol aún se encontraba en pleno proceso de formación, Unzaga sorprendió a propios y extraños al elevarse de espaldas al arco y conectar el balón en el aire, dando origen a una jugada que pronto cruzó fronteras y comenzó a replicarse en distintos rincones del mundo.
Desde entonces, la chilena pasó a ser sinónimo de creatividad, riesgo y destreza. Grandes figuras del fútbol internacional la han ejecutado en estadios repletos, mientras que miles de niños y jóvenes la siguen intentando en canchas de barrio, muchas veces sin éxito, pero siempre con la ilusión de imitar ese gesto que nació en suelo chileno.
A 112 años de aquella primera ejecución, Talcahuano decidió rendir homenaje a su creador. El pasado 16 de enero de 2026, la ciudad recordó la figura de Ramón Unzaga con una ceremonia conmemorativa que repasó su trayectoria deportiva y destacó la trascendencia histórica de la chilena como patrimonio futbolístico local y nacional.
El acto incluyó un reconocimiento a la familia del exjugador, recibido por sus nietos, quienes valoraron que, más de un siglo después, la figura de Unzaga siga siendo recordada por una jugada que continúa vigente en el fútbol moderno. El homenaje fue encabezado por autoridades comunales y se desarrolló en un ambiente cargado de emoción y orgullo.
La conmemoración cerró de la forma más fiel al espíritu de Unzaga: con fútbol. En el Estadio El Morro se disputaron encuentros amistosos de las categorías infantiles, donde equipos locales dieron vida a una jornada marcada por la participación familiar y el entusiasmo de la hinchada, reforzando el vínculo entre la historia, la comunidad y el deporte.
Más de un siglo después de su nacimiento, la chilena sigue siendo mucho más que una jugada espectacular. Con el paso del tiempo se transformó en un símbolo de creatividad, audacia y talento, reconocido en canchas de todo el mundo y ejecutado por figuras de distintas generaciones. Su vigencia no solo habla de la belleza del gesto técnico, sino también del legado que Chile dejó en la historia del fútbol, un aporte que continúa vivo cada vez que un jugador, sin importar el lugar ni el contexto, se atreve a desafiar la gravedad y repetir una maniobra que ya es parte del patrimonio universal del deporte.
El Maipo



