El canciller iraní Abbas Araghchi criticó duramente la decisión de marginar a Teherán del evento de seguridad europeo, mientras los organizadores dieron tribuna al hijo del último sha derrocado en 1979.
La Conferencia de Seguridad de Múnich, celebrada entre el 13 y 15 de febrero, desató una fuerte controversia diplomática después de que Irán quedara fuera del evento mientras se invitaba a Reza Pahlavi, heredero de la dinastía derrocada por la Revolución Islámica hace más de cuatro décadas.
“Resulta lamentable que una conferencia habitualmente seria se convierta en un circo de Múnich cuando aborda cuestiones iraníes”, denunció el canciller Abbas Araghchi en sus redes sociales, cuestionando la legitimidad de un foro que dio voz a quien ha llamado públicamente a protestas y disturbios en Irán, señaló la red TeleSur
Europa pierde peso geopolítico
El jefe de la diplomacia iraní no escatimó críticas contra la Unión Europea, a la que acusó de atravesar una profunda desorientación estratégica. “Una Unión Europea sin objetivos claros ha perdido todo su peso geopolítico en Oriente Medio”, señaló Araghchi, quien responsabilizó especialmente a Alemania de haber transferido su política regional a Israel.
Esta subordinación, según el diplomático iraní, explica la parálisis de Bruselas en las negociaciones nucleares, donde la UE ha quedado relegada a un papel marginal mientras Washington y Teherán retoman el diálogo directo.
Mascate sustituye a Bruselas como escenario del diálogo
El 6 de febrero, delegaciones de Estados Unidos e Irán se reunieron en la capital omaní para abordar el programa nuclear iraní. El presidente Donald Trump calificó las conversaciones como positivas y confirmó su continuidad, marcando un contraste notable con el aislamiento europeo que denuncia Teherán.
Este formato bilateral representa un cambio sustancial respecto al Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA) de 2015, donde la UE desempeñó un rol protagónico como mediadora. Ahora, Bruselas observa desde fuera cómo las dos potencias buscan entendimientos sin su participación.
Presión máxima pese al diálogo
A pesar del avance de las conversaciones en Mascate, Trump y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu acordaron mantener la presión máxima sobre Irán, incluyendo sanciones dirigidas a las ventas de petróleo iraní a China, según informó Axios.
Ambos líderes coinciden en impedir que Teherán desarrolle capacidad para producir armas nucleares, aunque muestran visiones divergentes sobre la viabilidad de alcanzar un pacto diplomático que resuelva definitivamente la crisis nuclear.
El Maipo




