Tras la nueva emergencia en el campamento Ribera del Río, la organización ambiental cuestionó las alternativas que buscan mantener viviendas en el lecho fluvial y llamó a abordar conjuntamente la protección del ecosistema y la situación de las familias que viven en condiciones de precariedad.
La nueva inundación que afectó al campamento Ribera del Río, en Talagante, reabrió el debate sobre cómo enfrentar los riesgos que enfrentan cientos de familias asentadas en el cauce del río Mapocho. En este contexto, la Fundación Frente de RÍO planteó que la respuesta no debe limitarse a intervenciones sobre el río, sino que debe contemplar soluciones habitacionales seguras y medidas de protección del ecosistema.
En una declaración pública, la organización advirtió que intervenir el cauce para mantener viviendas en el lecho podría agravar los riesgos y consolidar la ocupación de una zona expuesta a las crecidas. “No se puede seguir interviniendo el ecosistema para perpetuar una ocupación en zona de riesgo”, sostuvo la fundación.
La entidad también cuestionó la posibilidad de encauzar el río para mantener el asentamiento y advirtió que una medida de ese tipo podría favorecer el crecimiento de lo que describió como una “ciudad paralela”, aumentando la cantidad de personas expuestas a futuras inundaciones.
Un riesgo que vuelve con cada crecida
La emergencia del 8 de octubre motivó una evacuación preventiva del campamento, luego del aumento del caudal del Mapocho y el ingreso de agua a las viviendas. El municipio informó que los equipos de emergencia rescataron a más de 32 personas, evacuaron a más de 100 y trasladaron a familias a albergues habilitados en Talagante.
El alcalde de la comuna, Sebastián Rosas, ha señalado que el asentamiento se encuentra en pleno cauce del río y que las crecidas han obligado reiteradamente a desplegar operativos de rescate. También ha insistido en que se requiere una solución definitiva para evitar que las familias continúen expuestas a este peligro.
Desde la Fundación Frente de RÍO, en tanto, plantearon que el problema debe analizarse considerando tanto la dinámica natural del río como las condiciones sociales que han llevado a numerosas familias a vivir en un área peligrosa.
“Este evento trágico es el resultado de lo que, hace muchos años, venimos advirtiendo”, señaló la organización, que vinculó la exposición de las familias con la destrucción de ecosistemas que pueden contribuir a amortiguar los efectos de las crecidas.
La protección del humedal y el derecho a una vivienda segura
La fundación puso énfasis en la necesidad de proteger el ecosistema fluvial y cuestionó las soluciones que, a su juicio, podrían profundizar su intervención. En su declaración, recordó el reconocimiento del río como Humedal Urbano y sostuvo que las decisiones sobre el territorio deben considerar la conservación de sus funciones ecológicas.
La organización también planteó que la emergencia no puede abordarse culpando únicamente a quienes habitan el campamento. Según su postura, muchas de estas personas se encuentran allí porque no han tenido acceso a alternativas habitacionales adecuadas.
“Ni la Naturaleza ni las familias precarizadas deben seguir pagando el costo de la falta de soluciones definitivas”, afirmó Frente de RÍO.
La declaración pone sobre la mesa una tensión que requiere una respuesta pública integral: reducir la exposición de las familias al riesgo de inundación sin profundizar el deterioro del ecosistema. Esto implica considerar alternativas de vivienda segura, medidas de prevención y una planificación territorial que reconozca las características del cauce.
Para la fundación, la protección del Mapocho y la seguridad de quienes viven en sus riberas no son objetivos contrapuestos. Por el contrario, sostiene que ambas cuestiones deben abordarse en conjunto para evitar que cada nueva crecida vuelva a poner en peligro a las comunidades.
El Maipo



