En los salares y humedales del norte de Chile sobreviven tres especies emblemáticas de flamencos: el flamenco andino, el flamenco de James y el flamenco chileno. Todas dependen de ecosistemas altamente frágiles que hoy enfrentan diversas presiones ambientales, motivo por el cual distintas organizaciones impulsan un proyecto de conservación en la zona de San Pedro de Atacama.
La iniciativa, denominada Proyecto de Conservación del Flamenco Altoandino, busca proteger tanto a las aves como a los ecosistemas donde habitan, mediante un trabajo que integra investigación científica, educación ambiental y participación comunitaria.
El programa reúne al Zoo Nacional de Parquemet, Fundación MERI, el programa SAFE de la Association of Zoos and Aquariums y el Zoo Conservation Outreach Group.
Uno de los focos principales ha sido el vínculo con las comunidades locales. En ese contexto se desarrolló recientemente la Semana del Flamenco Altoandino, actividad que incluyó visitas a escuelas rurales de localidades como Camar, Solor y Río Grande, donde estudiantes participaron en actividades educativas y fueron nombrados “Guardianes del Flamenco”.
La presidenta ejecutiva de Fundación MERI, Francisca Cortés Solari, destacó la relevancia de conectar la ciencia con la ciudadanía.
“La ciencia debe pasar de la investigación al impacto. Es la educación, el diseño y la comunicación lo que finalmente despierta el interés por una especie tan hermosa como el flamenco”, señaló.
La iniciativa también contempla un importante componente tecnológico. El Zoo Nacional implementó un sistema de monitoreo satelital mediante transmisores instalados en ejemplares de las tres especies presentes en Chile.
En total, ya se han colocado 23 dispositivos que permiten seguir los desplazamientos, rutas de vuelo y hábitos de alimentación y reproducción de las aves sin alterar su comportamiento natural.
Uno de los hitos más relevantes fue el marcaje del primer flamenco chileno monitoreado satelitalmente en el país.
Según explicó Guillermo Cubillos, encargado del proyecto por parte del Zoo Nacional, esta información será clave para fortalecer futuras estrategias de conservación.
“La tecnología satelital permite caracterizar el uso del espacio en conductas clave como la alimentación y reproducción. Estos datos fortalecen la robustez de los análisis para generar estrategias efectivas de conservación”, indicó.
Actualmente, Chile actúa además como país base del programa internacional SAFE para el flamenco altoandino, iniciativa que proyecta desarrollar acciones de conservación entre 2026 y 2030.
Los impulsores del proyecto sostienen que la protección de estas especies no solo depende del trabajo científico, sino también de la participación activa de comunidades locales, operadores turísticos y autoridades, en una zona donde los humedales y salares cumplen un rol fundamental para la biodiversidad del altiplano.
El Maipo




