(Londres) La industria aeronáutica mundial se encuentra hoy atrapada entre la creciente demanda de viajes y una crisis de crecimiento que se aprecia en todos los mercados, según informes de firmas consultoras.
Señalan que la industria global transita el segundo mes de 2026 atrapada en una paradoja sin precedentes.
La demanda de pasajeros supera los niveles pre-pandemia de la Covid-19, y las aerolíneas obtendrán beneficios récord, pero el sector vive su propia crisis de crecimiento.
La causa: retrasos en las entregas de aviones que se programaron y que la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) ya califica como el principal lastre para la eficiencia y la sostenibilidad.
El diagnóstico, presentado durante el Salón Aeronáutico de Singapur celebrado la semana pasada, es contundente.
Los plazos de entrega se alargan de dos a tres años y el atasco de pedidos supera ya las 17 mil unidades. Mientras tanto, las aerolíneas se ven obligadas a operar flotas con una media de edad dos años superiores a la histórica.
El Director General de IATA, Willie Walsh, fue especialmente crítico desde Singapur al señalar que Es frustrante ver este costo masivo soportado por las aerolíneas. Y añadió que es hora de que los proveedores clave se pongan las pilas.
Según estimaciones de la asociación, solo en 2025 los retrasos generaron sobrecostes por 11 mil millones de dólares para las compañías aéreas, distribuidos en mayor consumo de combustible, mantenimiento extra y carestía en el alquiler de motores.
Lejos de ser un problema residual, la industria asume que el caos en la cadena de suministro es el new norm.
Así lo expresó Jeffrey Lam, COO de ST Engineering, al explicar que temen que la nueva norma se quede, y es completamente inaceptable. Los plazos de entrega de componentes como las góndolas de motores se estiran hasta el año, cuando antes de la pandemia se resolvían en nueve meses.
El Maipo/PL




