(Roma) Los trabajadores de la antigua siderúrgica Ilva mantienen hoy las protestas en varias ciudades italianas, para exigir garantías de continuidad productiva y laboral, mientras los sindicatos consideran insuficientes las medidas anunciadas por el Gobierno.
En Taranto, principal centro industrial del grupo, los manifestantes mantienen bloqueos en las carreteras estatales 7 y 106, que conectan la zona con otros territorios del sur del país, según reportes de la prensa italiana.
Durante el cuarto día de movilizaciones, la protesta también continúa en Génova, donde los trabajadores de la planta de Cornigliano reclaman garantías concretas para mantener las líneas de producción y asegurar el suministro de materias primas.
Informaron los sindicatos que en Novi Ligure los empleados marchan este jueves hacia la prefectura de Alessandria para expresar su preocupación por el futuro de la instalación y de sus puestos de trabajo.
La movilización fue convocada inicialmente por las organizaciones sindicales Fim-Cisl, Fiom-Cgil y Uilm-Uil, a las que se sumó también la USB, la mayor de Italia, y se extendió a los distintos centros del grupo y empresas vinculadas.
Tras el paro de 24 horas del lunes, los sindicatos anunciaron otras 48 horas de huelga ante la falta de respuestas que consideraron suficientes en las conversaciones con el Ejecutivo.
El conflicto se agravó por la preocupación ante la posible paralización de instalaciones y la aplicación de medidas de regulación temporal del empleo, que los representantes de los trabajadores consideran insuficientes si no están acompañadas de un plan industrial que asegure la reanudación de la actividad y la protección de los puestos de trabajo.
La protesta en Taranto tuvo además repercusiones sobre la refinería de la empresa energética Eni, cuyos accesos fueron bloqueados por manifestantes.
El cierre temporal del tránsito de camiones cisterna provocó problemas de abastecimiento en estaciones de servicio y restricciones preventivas en el suministro de combustible para algunos vuelos en los aeropuertos de Bari y Brindisi, aunque las operaciones aéreas continuaron.
Ante la crisis, el Gobierno aprobó nuevas medidas de apoyo que incluyen recursos financieros para mantener las instalaciones en condiciones de seguridad, incentivos a la contratación y mecanismos de protección social para trabajadores directos y de empresas auxiliares.
Sin embargo, las organizaciones sindicales insisten en que esas disposiciones no sustituyen un programa industrial con compromisos verificables de producción y empleo.
El Maipo/PL



