El ejemplar fue encontrado en la Reserva Elemental Melimoyu, donde investigadores llevan más de una década monitoreando a esta especie amenazada.
Un ejemplar macho fue encontrado en la Reserva Elemental Melimoyu, en Aysén. El registro destaca por una coloración que no había sido observada durante años de monitoreo de la especie.
Un inusual ejemplar de ranita de Darwin (Rhinoderma darwinii) fue registrado en la Reserva Elemental Melimoyu, en la Región de Aysén. Se trata de un macho que presenta llamativos patrones de color azul, una característica que no había sido observada durante más de una década de monitoreo en la zona.
El hallazgo fue realizado por Jaime Beltrand, fotógrafo y educador ambiental, durante una jornada de trabajo en terreno. El ejemplar medía 27,01 milímetros y pesaba 1,83 gramos.
Además de su particular coloración, el animal se encontraba en pleno proceso reproductivo. El macho portaba cerca de cuatro larvas en su saco vocal, una característica propia de esta especie.
Beltrand logró fotografiar al anfibio en su ambiente natural antes de liberarlo. El registro permitió conservar evidencia de una característica que podría aportar nuevos antecedentes sobre la variabilidad de la especie.
Una coloración poco habitual
La ranita de Darwin es reconocida por sus tonalidades verdes y cafés. Sin embargo, el ejemplar encontrado en Melimoyu presentó zonas con una marcada coloración azul.
Según Andrés Valenzuela, presidente de la ONG Ranita de Darwin, esta tonalidad podría relacionarse con una alteración en los pigmentos de la piel.
En muchas especies de ranas, explicó el especialista, el color verde surge de la combinación de distintos pigmentos. Cuando los pigmentos amarillos disminuyen o desaparecen, puede quedar expuesta una tonalidad azul.
En este caso, el ejemplar todavía conserva algunas zonas verdes. Esto podría indicar que la pérdida de pigmentación amarilla no es completa.
¿Una característica genética?
Uno de los aspectos que genera mayor interés entre los investigadores es determinar por qué este ejemplar presenta una coloración distinta.
El animal fue recapturado meses después y, según los antecedentes entregados por la organización, mantenía su tonalidad azul y se encontraba en buenas condiciones.
Este antecedente reduce la posibilidad de que el cambio corresponda únicamente a una reacción temporal provocada por estrés o enfermedad.
Por ahora, los especialistas plantean que la característica podría tener un origen genético o estar relacionada con el desarrollo del animal.
Sin embargo, se necesitan nuevos estudios para determinar con certeza el origen de esta coloración y establecer si puede transmitirse a futuras generaciones.
Una especie amenazada
La importancia del hallazgo también está relacionada con el estado de conservación de la ranita de Darwin, una especie emblemática de los bosques templados de Chile y Argentina.
El anfibio destaca, además, por su particular forma de reproducción. El macho recoge las larvas y las mantiene dentro de su saco vocal, donde permanecen hasta completar parte de su desarrollo.
La especie enfrenta distintas amenazas, entre ellas la pérdida de hábitat y las enfermedades emergentes.
Por ello, los registros obtenidos durante los monitoreos permiten ampliar el conocimiento sobre sus poblaciones y características.
El ejemplar azul encontrado en Melimoyu representa así un registro poco común que abre nuevas preguntas para la investigación. Más que una simple rareza de color, el hallazgo podría entregar información sobre la variabilidad de una especie amenazada y sobre los mecanismos que determinan su apariencia.
El Maipo




