Sábado, Marzo 14, 2026

Gobierno boliviano autoriza el uso de una semilla transgénica por primera vez en más de 2 décadas

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Por Sebastián Ochoa

Luego de 21 años, Bolivia aprobó un nuevo evento transgénico: la soja HB4, resistente a la sequía. Los agroindustriales del oriente solicitaron también que se avale el cultivo de maíz, caña de azúcar, algodón, trigo y otras sojas transgénicas. Sectores ambientalistas advirtieron que estas semillas se cultivan ilegalmente desde hace varios años.

Desde hace más de dos décadas, el sector agroexportador de Bolivia reclama por la autorización de variedades de semillas transgénicas para el cultivo de maíz, caña de azúcar, algodón, trigo y soja.
En 2005 fue aprobado el único evento transgénico, la soja RR, resistente al glifosato, un agroquímico considerado “potencialmente cancerígeno” por la Organización Mundial de la Salud (OMS). La resistencia de organizaciones ambientalistas impidió que en los últimos años fueran aprobadas más variedades.

Ahora, el Gobierno de Rodrigo Paz aprobó la soja HB4, que aguanta amplios periodos de sequía y estrés hídrico. Desde el Ministerio de Planificación del Desarrollo y Medio Ambiente adelantaron que se viabilizará el cultivo de más Organismos Genéticamente Modificados (OGM).

El debate en torno a los transgénicos es de larga data en la nación sudamericana. El expresidente Evo Morales (2006-2019) había llegado al Palacio Quemado con una fuerte retórica contra la producción de OGM. Luego de reunirse con agroindustriales en Santa Cruz, cambió de opinión. Sin embargo, la presión de sus bases sociales no le permitió avanzar con la autorización de estas semillas.

A pesar de su cantidad y su fertilidad en tierras, Bolivia todavía está forzada a importar alimentos como tomates, papas, cebollas y harina de trigo. Por ello, Morales respondió en 2015, cuando le cuestionaban su plan de incorporar OGM: “Si me garantizan productos orgánicos para el pueblo, los eliminamos”.

En mayo de 2020, durante el Gobierno de Jeanine Áñez (2019-2020) y en el marco de la pandemia de COVID-19, la presidenta firmó un decreto para autorizar los transgénicos reclamados por los empresarios de las tierras del oriente. Pero nuevamente una serie de recursos judiciales motorizados por ambientalistas impidieron la consagración de los OGM.

Actualmente, Fernando Romero Pinto es ministro de Planificación del Desarrollo y Medio Ambiente. Hasta el año pasado fue presidente de la Asociación Nacional de Productores de Oleaginosas (ANAPO), la principal organización sojera del país. En sus instalaciones realizó el anuncio días atrás: “La tecnología HB4 incorpora características que permiten a la planta tener mayor tolerancia a condiciones de estrés hídrico y sequía, ayudando a mantener la productividad incluso en escenarios climáticos muy exigentes”.

Y agregó que “Bolivia no puede quedarse rezagada en el acceso de tecnologías que ya son usadas por nuestros competidores y amigos de otros países”. Se refería a Brasil, Paraguay y Argentina, donde esta y otras semillas transgénicas están autorizadas desde hace varios años. Por este motivo registran mayores niveles de producción, según los empresarios nacionales.

Al realizar su anuncio, el ministro Romero aseguró que el Gobierno Paz avanza “camino a una liberación plena de todas las tecnologías”.

Audacia gubernamental

El investigador Stasiek Czaplicki analizó para Sputnik este nuevo panorama. Consideró que en las últimas dos décadas, ningún Gobierno se atrevió a dar el paso de Paz “porque han debido sopesar que sería una medida impopular. Por eso esta medida fue presentada sin mayor detalle, sin mayor explicación, porque se trata de una de las primeras medidas con la finalidad de aprobar más eventos transgénicos”.

El investigador comentó que se está legalizando lo que ya sucedía en los hechos, porque los transgénicos se cultivan en el país, aunque sin autorización, y también se importan productos como harina, que mayormente está elaborada con trigo transgénico. “No olvidemos que en el país ya existen las variedades de OGM y ya son usadas en Bolivia”.

En ese sentido, el analista afirmó que los anteriores Gobiernos “se han hecho la vista gorda durante muchísimos años, por eso el sector agroindustrial no fue muy vehemente con su demanda”. Lo que sí cambió “es que las empresas proveedoras de insumos ya no tienen que hacerlo de forma escondida, porque pueden hasta poner publicidad”.

Czaplicki explicó que a través de redes sociales o en sitios de compras en línea “aparecen a la venta todas las variedades de maíz transgénico, aunque en Bolivia no haya un solo evento transgénico de maíz aprobado legalmente”.

Alimentos tóxicos

El investigador explicó cuáles son los riesgos de los OGM: “La producción de transgénicos nos tiene que preocupar porque viene asociada a un paquete de agrotóxicos. Básicamente, se trata de plaguicidas, insecticidas y otros productos químicos que van de la mano de este evento transgénico”.

En otras palabras, “si usas un evento transgénico que es tolerante al glifosato, le aplicas glifosato que va a matar todo el resto de plantas y hierbas que estén creciendo, así como los insectos que estén allí”. Y “en la medida en que mates todos los controladores biológicos y el ecosistema, a futuro esa tierra va a presentar un resurgimiento descontrolado y alto de esas plagas”, dijo Czaplicki.

En el caso de la soja HB4, “es del 10% al 20% más resistente a la sequía que otras sojas transgénicas, pero también es resistente al glufosinato de amonio, un nuevo agrotóxico aún más severo que el glifosato. Están prohibidos en la Unión Europea porque se conocen los efectos que tienen para la reproducción y el desarrollo humano”, sostuvo el especialista.

“Un gran beneficio”

Desde el sector agroexportador mostraron su satisfacción por la decisión del Gobierno de Paz. “Será de gran beneficio para la macroeconomía, por la mayor producción, agroexportaciones y dólares que llegarán al país. Pero, mucho más a nivel microeconómico, habrá beneficio para los productores, principalmente los pequeños, ya que las semillas genéticamente mejoradas permiten producir más y mejores alimentos”, dijo a este medio el gerente del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), Gary Rodríguez.

Varios informes de organizaciones ambientales indican que los transgénicos no generan realmente un mayor volumen de producción. Pero los estudios de los sectores empresariales dicen lo contrario: “Tomar decisiones basadas en la evidencia es sabio, para eso están los estudios de instituciones serias y la experiencia productiva en países líderes en la producción agrícola, que incluso generan sus propias semillas transgénicas en entidades estatales”, dijo Rodríguez.

Puso el ejemplo de la Empresa Brasileira de Pesquisa Agropecuária (Embrapa), “que produjo soja, frijol y caña de azúcar transgénicas. Y Cuba, a través de su Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) y el Ministerio de Agricultura, produjo soja y maíz transgénicos, con resultados muy favorables. Un Gobierno que basa sus decisiones sobre la base de la evidencia documentada es un Gobierno serio y creíble”, argumentó el gerente del IBCE.

Necesidad de divisas

Rodríguez advirtió que el Gobierno de Paz está en la necesidad de aumentar los ingresos de divisas al país, ante el derrumbe en la producción y exportación de gas: “La agroexportación es la principal solución a corto plazo para llenar dicho vacío, siempre y cuando se cumplan tres condiciones: seguridad jurídica para los predios productivos, libre exportación y pleno uso de la biotecnología en el agro”.

Y comentó que “el uso de la soja HB4 ayudará a enfrentar de mejor forma el estrés hídrico que hace un par de años implicó la pérdida de más de un millón de toneladas para los agricultores, en una sola campaña”.

Desde el sector empresarial procuraron restarle dramatismo a la autorización del nuevo evento transgénico. De todos modos, no se percibió un clima social crispado, como en las anteriores décadas generaba la posibilidad de legalizar los transgénicos.

Según Rodríguez, “Bolivia viene consumiendo muchos alimentos transgénicos desde hace 30 años a través de la importación legal y, también, del contrabando, y a nadie le han salido cuernos ni colas”, dijo en referencia a las alertas de organizaciones ambientalistas.

La HB4 fue desarrollada por la empresa argentina Bioceres Crop Solutions junto al Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet). A la semilla se le agregó un gen de girasol para hacerla tolerante al estrés hídrico y a la sequía que afecta a la región. Se la cultiva desde 2022.

Según los productores bolivianos, la soja generó más de 12.000 millones de dólares en exportaciones en la última década.

El Maipo/Sputnik

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