(París) Aunque la agricultura aporta apenas el 1,5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) francés, los daños a ese sector crea hoy una reacción en cadena para otras esferas de la economía, sobre todo, cuando ataca la sequía.
Por ejemplo, la producción de maíz, un producto fundamental para el complejo agroindustrial galo y para Europa, el rendimiento queda ahora un 21 por ciento inferior a la media de los últimos años y un 24 a la media en las parcelas de regadío y otro 50 en las parcelas de secano.
En medio de la devastadora sequía de este año, la caída respecto a 2025 sería de 13 puntos, con un 23 por ciento menos en regadío y un 30 en secano, señala la Dirección Regional de Alimentación, Agricultura y Bosques (Draaf).
La Draaf explica que las temperaturas excesivas provocan problemas de fecundación en el maíz irrigado, mientras que el maíz de secano se quema antes, incluso, de llegar a la fase de espigado, destaca el canal de televisión France 24.
Algunas proyecciones sitúan la cosecha francesa de maíz de 2026 en niveles excepcionalmente bajos, con regiones en las que la combinación de menores superficies y menores rendimientos podría llegar a reducir la producción aproximadamente a la mitad.
Un granjero galo citado por el diario Le Monde llegó a expresar que “otro verano como este y ya no quedarán productores de cereales por aquí”, en la región de Alto Garona, donde el maíz y el sorgo no resisten los calores extremos, destaca el rotativo.
Además, las temperaturas extremas llegan a un punto en el que el agua disponible para riego tampoco garantiza el rendimiento, porque el fuerte calor afecta directamente a la fisiología de la planta, destacan expertos citados por Le Monde.
Los especialistas afirman que otra preocupación de la larga sequía, que empezó a hacer de las suyas en esta primavera, es el posible abandono por los agricultores de varios tipos de cultivos para buscar otros menos trabajosos en condiciones de canícula, destaca France 24.
El Maipo/PL




