Martes, Enero 20, 2026

FAO: se estima que las fuentes agrícolas representan el 58% de las emisiones globales de metano

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(Roma) Mientras el mundo se enfrenta al doble desafío de aumentar la producción de alimentos y, al mismo tiempo, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, la agricultura sigue siendo un área de enfoque fundamental. Se está desarrollando una gama de soluciones tecnológicas y políticas para abordar estas presiones. Uno de estos enfoques implica el uso de inhibidores ambientales (IE), sustancias que pueden ayudar a reducir las emisiones de metano de las vacas y otros animales de granja, al tiempo que limitan las pérdidas de nitrógeno de los fertilizantes utilizados en la producción agrícola

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha publicado un nuevo informe, “Inhibidores ambientales en los sistemas agroalimentarios: Consideraciones para la evaluación de riesgos para la inocuidad alimentaria”, junto con un informe técnico complementario. Estas publicaciones tienen como objetivo ayudar a los responsables de la formulación de políticas, los organismos reguladores y las partes interesadas a evaluar los posibles riesgos para la inocuidad alimentaria asociados con el uso de inhibidores ambientales en los sistemas agroalimentarios.

La FAO señala que, si bien los inhibidores ambientales ofrecen un potencial significativo para reducir la huella climática de la agricultura, la posible transferencia de residuos a la cadena alimentaria requiere una evaluación cuidadosa. Las evaluaciones exhaustivas de riesgos para la inocuidad alimentaria son esenciales para minimizar los posibles riesgos para la salud humana y evitar perturbaciones en el comercio nacional e internacional.

Áreas de enfoque del informe de la FAO

El informe examina dos amplias categorías de inhibidores ambientales. La primera incluye los inhibidores de la metanogénesis administrados a vacas y otros rumiantes para reducir las emisiones de metano (CH₄) generadas durante la digestión. Estos compuestos actúan mediante diferentes mecanismos, incluyendo el bloqueo de enzimas clave que participan en el paso final de la producción de metano por microorganismos en el rumen. Dependiendo de los sistemas regulatorios nacionales, estas sustancias pueden clasificarse como medicamentos veterinarios en algunas jurisdicciones y como aditivos alimentarios en otras, lo que da lugar a diferentes enfoques de evaluación de riesgos.

La segunda categoría abarca los inhibidores de nitrógeno aplicados al suelo para reducir las pérdidas de nitrógeno y las emisiones de óxido nitroso (N₂O) en la producción agrícola. El nitrógeno es un nutriente esencial para el crecimiento vegetal, pero a menudo se pierde en el medio ambiente por volatilización, lixiviación, escorrentía y procesos relacionados cuando se aplica como fertilizante. Los inhibidores de nitrógeno están diseñados para mejorar la eficiencia del uso del nitrógeno, pero dado que se aplican directamente al suelo, su posible paso a cultivos o piensos, o su ingestión directa por animales de pastoreo, debe considerarse cuidadosamente en las evaluaciones de inocuidad alimentaria.

Los expertos de la FAO también analizarán las conclusiones de este trabajo en un seminario web que tendrá lugar como parte de los esfuerzos continuos de la organización para abordar cuestiones emergentes de seguridad alimentaria en los sistemas agroalimentarios.

Consideraciones regulatorias y políticas

El informe destaca que los marcos regulatorios para los inhibidores ambientales siguen estando fragmentados a nivel mundial, con diferentes requisitos de datos y esquemas de evaluación según las regiones. La FAO apoya el desarrollo de un enfoque más armonizado mediante el asesoramiento científico de comités internacionales de expertos, que constituye la base de las normas alimentarias mundiales elaboradas en el marco de la Comisión del Codex Alimentarius.

La publicación forma parte del Programa de Prospectiva sobre Inocuidad Alimentaria de la FAO, que tiene como objetivo identificar y monitorear los desafíos emergentes en materia de inocuidad alimentaria en sistemas agroalimentarios en rápida evolución.

Contexto de emisiones

Según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, las fuentes agrícolas representan aproximadamente el 58 % de las emisiones globales de metano (CH₄) y el 52 % de las emisiones de óxido nitroso (N₂O). Las proyecciones de la FAO indican que, sin una mitigación eficaz, las emisiones de gases de efecto invernadero de los sistemas agroalimentarios podrían aumentar en más del 30 % entre 2010 y 2050

La FAO enfatiza que, independientemente de cómo se clasifiquen los inhibidores ambientales, la base de la evaluación de la inocuidad alimentaria reside en determinar la presencia de residuos en los alimentos. Unos requisitos mínimos de datos claros y con base científica son esenciales para garantizar que las estrategias de mitigación del cambio climático en la agricultura avancen sin comprometer la inocuidad alimentaria, la confianza del consumidor ni el comercio.

El Maipo/Agricultura Global

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