(Madrid) Aunque a veces los calificativos políticos suenan grandilocuentes, lo cierto es que España es probablemente hoy el último bastión europeo de la centroizquierda, que pronto se someterá a elecciones generales.
Por Fausto Triana
La cita con las urnas el 29 de noviembre anunciada ayer por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, abrió un capítulo relativamente inesperado en la recta final del año 2026.
Sánchez podía esperar al cierre de su segunda legislatura a mediados de 2027 y entonces, convocar a los comicios generales. Pero el revés de dos decretos ley sobre vivienda el pasado viernes en el Congreso de Diputados, lo hizo cambia de opinión.
Si bien el término “bastión europeo de la centroizquierda” puede antojarse exagerado, la realidad muestra que el actual Ejecutivo, con sus más y sus menos, colocó en su hemeroteca varios archivos que confirmaron su perfil progresista.
En lo político, el Gobierno de Sánchez lideró una cruzada para el reconocimiento de Palestina como Estado; repudió de forma tajante el genocidio de Israel en Gaza; se opuso a un incremento superlativo del cinco por ciento del PIB en defensa como quiere Estados Unidos; y se enfrentó a la subida de aranceles impulsada por Donald Trump.
Del plano económico, solidez en el crecimiento, el mayor de Europa en los dos últimos años; reducción del desempleo a niveles históricos récord, con aumento de la masa de ocupación; revalorización de las pensiones y subida del salario mínimo interprofesional.
Sin embargo, no pudo sacar adelante las reformas en el plano de la vivienda y las promesas de construir inmuebles de uso público quedaron a mitad de camino.
La realidad es que desde este martes entró en vigor la disolución de las Cortes (Parlamento) y aprovechando los resquicios que deja esta decisión, imprescindible para celebrar elecciones, Sánchez pretende adoptar medidas de impacto social.
Se desliza ahora que el Gobierno con su Consejo de Ministros, volverá a aprobar este martes los decretos leyes sobre vivienda, lo cual permitiría, durante el tiempo en que permanezcan disueltas las Cortes, ejecutarlos.
Al dejar de funcionar el Parlamento como tal, quien tiene facultades para convalidar decretos es la Diputación Permanente, en su papel de sustituto en situaciones especiales. Y en este estamento temporal, por mayoría de un voto, 35 a 34, el Gobierno podría sacar el primero de los dos decretos de vivienda.
La derrota de los dos decretos el pasado viernes en la Cámara Baja, provocó mayor indignación de los españoles, movilizados en plazas y calles de numerosas ciudades, entre ellas la acampada en la Puerta del Sol de Madrid.
El revés, atizado por el conservador Partido Popular (PP) y la ultraderecha de Vox, con el contubernio de la derecha catalana de Junts, empero, deriva en una convocatoria a huelga general que se realizará en noviembre.
Si bien las encuestas confirman el favoritismo del PP, con la ayuda de Vox para asumir el Palacio de la Moncloa, el movimiento social en todo el país por la vivienda, puede ser factor clave.
Mientras, Sumar, más a la izquierda de los socialistas del PSOE, se convertirá en el Frente Amplio de España y espera el 17 de octubre elegir a un candidato o candidata para liderar la organización, probablemente con el concurso de Podemos.
Eso sí, no habrá serenidad de cara a las urnas y es previsible una polarización absoluta. Ya la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso (PP), llamó abiertamente a los españoles a no votar por correo, refrendando el estilo de Trump.
También lo hizo Santiago Abascal, mandamás de Vox, a tono con las corrientes de extrema derecha europeas, no así, de momento, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo.
El Maipo/PL



