La Oficina de Presupuesto del Congreso advirtió que la deuda se mantendrá en niveles elevados a corto plazo y se profundizará significativamente en la próxima década. Para este año fiscal, se proyecta un déficit de 1,85 billones de dólares, lo que equivale al 5,8% del PIB.
Eso significa que el país norteamericano está gastando 1,33 dólares por cada dólar que recauda en impuestos, manteniendo un desequilibrio financiero que históricamente solo se veía durante guerras o grandes recesiones.
El principal motor de esta crisis no es solo el gasto operativo, sino el costo de los intereses de la deuda acumulada. Se espera que la deuda pública supere el 100% del PIB este mismo año y que para 2030 rompa el récord histórico establecido tras la Segunda Guerra Mundial.
Para el año 2036, el déficit anual podría exceder los tres billones de dólares, impulsado principalmente por una población envejecida, mayores costos de salud y una carga de intereses que consumirá el 26% de los ingresos federales.
Aunque el “déficit primario” (que excluye los intereses) muestra una ligera mejoría, el peso de los préstamos pasados es tan grande que anula cualquier ahorro, haciendo que el país sea cada vez más vulnerable a las fluctuaciones de las tasas de interés.
El Maipo/Sputnik




