En abril de 2026, el consumo anual per cápita de carne entre los argentinos descendió a 44,5 kilos, lejos de los 63,4 kilos registrados en 2006. El alza de los precios de la carne, la menor producción ganadera y la pérdida de poder adquisitivo explican esta caída.
Según el Instituto Argentino de Promoción de la Carne, los salarios crecieron menos que la inflación, mientras que el precio de la carne aumentó más de 60% en el último año.
A la par, el país austral amplió sus exportaciones de carne. Las ventas al exterior crecieron 54% en el primer trimestre del año y superaron los 1.000 millones de dólares, tras la flexibilización de restricciones y el aumento de la demanda internacional.
El Maipo/Sputnik




