Un equipo internacional de investigadores identificó una nueva especie de araña del género de las viudas negras que habita en la cordillera de los Andes, incluida parte del territorio chileno. El descubrimiento, publicado recientemente en la revista científica ZooKeys, fue posible gracias a un innovador trabajo de ciencia ciudadana que reunió miles de registros fotográficos aportados por personas a través de la plataforma iNaturalist.
La nueva especie fue bautizada como Latrodectus lucacha y es considerada de importancia médica debido a la potencia de su veneno. Según explicaron los investigadores, una mordedura requiere atención médica, aunque la araña no presenta un comportamiento agresivo y no existen registros de fallecimientos asociados a esta especie.
El estudio fue liderado por el investigador Jeremy Miller, del Naturalis Biodiversity Center de Países Bajos, quien inicialmente describió la especie a partir de ejemplares recolectados en Perú. Posteriormente, el equipo revisó miles de fotografías provenientes de Chile, Perú, Bolivia y Ecuador para identificar características físicas que permitieran diferenciarla de otras viudas negras.
Entre los rasgos distintivos destacan las hembras, de color marrón oscuro o negro, con una franja roja en el abdomen y la clásica marca en forma de reloj de arena en la parte inferior. Los machos, en cambio, son mucho más pequeños y presentan una coloración predominantemente blanca.
Venenosa, pero de hábitos poco agresivos
Los científicos explican que la mordedura de esta araña puede provocar dolor intenso que se irradia por el cuerpo, además de fuertes espasmos musculares, especialmente en el abdomen y el pecho. Sin embargo, recalcan que la especie solo suele morder cuando se siente amenazada.
Su hábitat corresponde principalmente a los valles cálidos y templados de la cordillera de los Andes, donde suele encontrarse en zonas agrícolas alimentándose de insectos, como escarabajos y caballitos del diablo.
El aporte de la ciencia ciudadana
Uno de los aspectos más destacados del estudio fue el papel de la llamada ciencia ciudadana, ya que los investigadores utilizaron miles de imágenes compartidas por usuarios de iNaturalist para delimitar la distribución de la especie sin necesidad de realizar extensas campañas de terreno.
Jeremy Miller valoró esta colaboración y afirmó que plataformas como iNaturalist han generado una base de datos sin precedentes para la investigación científica, permitiendo que observaciones realizadas por la ciudadanía contribuyan directamente al descubrimiento y conservación de la biodiversidad.
El Maipo




