Una innovadora experiencia de agricultura sustentable está tomando forma en la comuna de San Carlos, región de Ñuble, gracias a un proyecto que busca dar un nuevo uso a la lana de oveja mediante un proceso de peletización que permite convertirla en un biofertilizante natural para distintos cultivos.
La iniciativa se desarrolla en el sector rural de Huaipemo y es liderada por la agricultora Blanca Ortiz, con el respaldo de Prodesal San Carlos, en el marco del convenio de colaboración entre la Municipalidad de San Carlos y el Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP).
El proyecto surge como una alternativa para aprovechar un material que históricamente ha sido considerado un residuo dentro de la producción ovina. A través de la elaboración de pellets, la lana es transformada en un insumo agrícola con propiedades que favorecen la fertilidad de los suelos y el crecimiento de las plantas.
Entre sus principales características, los pellets de lana de oveja contienen nutrientes esenciales como nitrógeno, potasio y azufre, elementos fundamentales para el desarrollo vegetal. Además, permiten una liberación gradual de nutrientes y poseen una alta capacidad de retención de humedad, contribuyendo a optimizar el uso del agua y mejorar las condiciones de cultivo.
La iniciativa también busca promover prácticas de economía circular en el sector agrícola, reutilizando recursos disponibles en los predios rurales y reduciendo la generación de residuos.
Desde Prodesal destacaron que este tipo de proyectos abre nuevas oportunidades para los pequeños productores, permitiendo diversificar actividades productivas y agregar valor a materiales que anteriormente no tenían un uso comercial relevante.
La experiencia desarrollada en Huaipemo se perfila como un modelo innovador para la agricultura local, combinando sustentabilidad, aprovechamiento de recursos y desarrollo rural, en una apuesta que podría replicarse en otras zonas con actividad ovina del país.
El Maipo




