El representante permanente de Cuba ante la ONU, Ernesto Soberón Guzmán, calificó este jueves de “especulación” las informaciones sobre supuestos contactos secretos entre el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, y un nieto del expresidente Raúl Castro. “Esos mismos medios dicen después que no tienen confirmación de lo que están publicando. Por tanto, a mí eso me suena a especulación. Yo me baso en hechos”, declaró el diplomático a EFE.
El portal estadounidense Axios había publicado que Rubio mantuvo conversaciones con Raúl Guillermo Rodríguez Castro en el contexto de la creciente presión de Washington sobre la isla. Sin embargo, el propio vicecanciller cubano Carlos Fernández de Cossío ya había matizado la situación previamente, admitiendo “algunos intercambios de mensajes” al más alto nivel, aunque sin reconocer un diálogo formal. Por su parte, el presidente Donald Trump ha insistido en varias ocasiones en que su gobierno mantiene conversaciones con altos cargos de La Habana.
En paralelo, Soberón advirtió que Cuba está “preparada” para un escenario de bloqueo total por parte de Estados Unidos. “Si llegan a aplicar un bloqueo completo, Cuba tendrá planes y recursos para enfrentarlo. Nuestra prioridad es proteger a la población y garantizar servicios esenciales”, afirmó. El diplomático describió la actual presión petrolera de la administración Trump como parte de una estrategia para generar descontento social, comparándola con políticas de décadas pasadas orientadas a debilitar al gobierno cubano mediante la privación de suministros.
La crisis energética que atraviesa la isla, agravada desde enero por la suspensión de envíos de petróleo venezolano y las amenazas de aranceles a terceros países que suministren crudo a Cuba, ha provocado apagones prolongados, cancelación de vuelos y cortes en servicios básicos. Soberón reconoció que la situación “obviamente empeora” sin combustible, aunque recordó que el país ya enfrentó desafíos similares durante el llamado “período especial” tras la caída de la Unión Soviética.
Pese a la tensión, el representante cubano dejó abierta la puerta al diálogo, condicionándolo al “respeto mutuo, igualdad de condiciones y no interferencia en los asuntos internos”. “Nosotros no imponemos condiciones a nadie, pero tampoco aceptamos que se nos impongan”, concluyó.
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